viernes, 2 de enero de 2009

prologo

21 de septiembre de 2012
05.00 horas, Parque nacional de Doñana, Huelva

Todavía no habían aparecido sobre el océano atlántico las primeras luces del alba, casi finiquitado el mes de septiembre la temperatura era agradable, las olas, rompían con tranquilidad acariciando la fina arena de las playas de Doñana, no era una noche demasiado iluminada ya que la luna estaba en cuarto menguante, solo alguna planta autóctona manchaba la arenisca de las dunas, llenando de sombras el manto blanquecino que dibujaba la costa, la brisa del mar obligaba a Fernando a utilizar con frecuencia el limpiaparabrisas del todoterreno, la marea se encontraba en bajamar lo que hacía más entretenido el camino, por que podía meterse de vez en cuando entre las olas y al hundirse las ruedas más de la cuenta desplazaban al coche de un lado a otro, aun que sin demasiada brusquedad, debía tener cuidado con los restos de troncos, arbustos y demás porquería que traían las olas y dejaban con disimulo que se amontonasen en la arena, al mismo tiempo que Fernando se divertía conduciendo, José, observaba las dunas mientras escuchaba la radio, emisora que se dedicaba única y exclusivamente a radiar música española con lo que de vez en cuando se ponían a bocear algún estribillo.
Llevaban unos pocos kilómetros cuando al llegar a la torre del carbonero,-torre de vigilancia del siglo XVI que aun que muy bien conservada, hoy sirve las veces de atalaya y de anidadera de aves- la patrulla se encontró con un grupo de mariscadores que les instó a que se detuvieran.

Al detenerse, los mariscadores se dirigieron hacia ellos señalando un punto de la playa a lo lejos en el que se divisaba la sombra de un objeto.
- Buenos días señores ¿les ha ocurrido algo? -Preguntó Fernando al notar el nerviosismo que reinaba entre los mariscadores que se amontonaban junto a su ventanilla.
- Buenos días ¡no, gracias al señor! Pero deberían ver lo que hay casi un kilometro más adelante, hemos encontrado varada en la arena una embarcación, algo extraña todo hay que decirlo ya que no hemos conseguido averiguar cómo meternos en su interior para saber si había alguien dentro. Es muy extraña es totalmente impenetrable y sin fisuras, como un enorme guijarro negro. Pero vallan, vallan y mírenlo ustedes.
- ¿y donde dice que se encuentra? Preguntó Fernando.

El individuo señalo con el dedo hacia donde se distinguía una forma oscura en medio de la playa.
- ¡allí!
- Muchas gracias señores que tengan una buena pesca, buenos días.
- Gracias, Buenos días.

Y después de despedirse se dirigieron hacia el objeto. A medida se acercaban y se distinguía mejor, se acentuaba la sorpresa ya que era en efecto muy extraño, no se parecía a ninguna embarcación que hubiesen visto antes, no era de pesca, ni una de esas lanchas que usan los narcotraficantes para llegar a las costas españolas, tampoco un bote de algún desembarco ilegal, repleto de sueños escritos sobre papel mojado, ni un yate de lujo de algún jeque adinerado al que se le ha acabado la fortuna naufragando en la costa.
Al acercarse dirigieron los faros del todoterreno hacia el objeto y con la ayuda de un foco iluminaron a su alrededor mientras se acercaban. Cuando llegaron frente él, detuvieron el coche y enfocaron el artefacto, que era negro como el azabache.
Se bajaron del vehículo y anduvieron unos metros hasta llegar junto a él. Donde estaba situado ya no llegaban las olas, estas rompían unos cinco metros más hacia el mar. Fernando se dio cuenta de que el objeto no llevaba mucho tiempo allí ya que no estaba demasiado enterrado en la arena lo que le hacía pensar que avía llegado con la ultima marea esa misma noche.
- ¿Te has fijado José que no hay señales de que alguien haya intentado moverlo?, solo están las huellas de los mariscadores, lo que me hace pensar que ya llego aquí sin que hubiese nadie dentro o que por lo menos no estuviese vivo.
- Tienes razón si alguien hubiese embarrancado hubiera intentado volver a ponerlo en aguas más profundas ya que la marea no es tan rápida como para varar una embarcación de este tamaño. Pero es extraño, no se parece a nada que hubiese visto antes, me recuerda a uno de esos submarinos que utilizan los científicos para estudiar el fondo marino, es como si lo hubiesen perdido y no supieran que está aquí. –dijo José.
- Podría ser eso, algún invento para estudiar el fondo marino. -Dijo Fernando mientras acariciaba la superficie del objeto.- ¿Has notado el tacto del material con el que está hecho? Es como metálico, y aun que no haga demasiado frio en la época que estamos debería tener una temperatura más baja que la de nuestras manos, y sin embargo está cálido como un cuerpo vivo y su tacto es agradable, no sé, es como si cerrando los ojos estuviera tocando un ser vivo, una ballena o un delfín o algún animal de gran tamaño y sin embargo cuando abro los ojos estos me dicen que es artificial, pero debe de ser lo que tú has dicho alguna clase de artefacto que usan los científicos para estudiar las profundidades.
- Parece un ataúd enorme, tiene el tamaño de un cuatro por cuatro de esos americanos como el hummer pero de formas redondeadas como piedras de rio.
- ¡ja, ja, ja que rebuscado! Pero es cierto, -Fernando intentaba describir sus medidas mientras lo rodeaba. Tendrá unos cinco metros de largo. –dijo Contándolo con pasos. Dos y medio de alto y tres de ancho más o menos.
- O a lo mejor es algún aparato del centro de experimentación de El Arenosillo (CEDEA), en el que suelen hacer pruebas con aeronaves no tripuladas, ¿Quién sabe?




Fernando se encogió de hombros y sonrió, el tampoco conseguía encontrar una explicación para definir lo que tenían delante.
Los dos se quedaron un buen rato en silencio acariciando y observando el objeto intentando averiguar por donde se accedía a su interior, pero no encontraron nada, no tenía puerta o escotilla ni nada que sirviese para entrar dentro, ni una simple ranura, era totalmente liso, sin fisuras ni soldaduras, como si fuese hermético.
En ese mismo instante notaron una vibración que venía del interior del objeto lo que asusto a los dos guardias que retrocedieron unos pasos hacia atrás, incluso Fernando acabó sentado en la arena.
- ¿joder, has notado lo mismo que yo? –preguntó José mirando a su compañero con cara de asombro.
- Si, es como si se hubiese puesto en marcha algún mecanismo en su interior.
- ¡mierda! ¿no será una bomba de esas tan sofisticadas? La madre que me… esto no me gusta nada, voy a llamar a la central que avisen a la patrulla de guardacostas.

José salió corriendo hacia el todoterreno y se introdujo dentro, por la puerta del copiloto y cogió el micrófono de la emisora.
- ¡eco 1, eco 1, aquí Charlie 3 ¿me reciben?
De repente todo quedó en silencio y a oscuras, el vehículo se quedó sin electricidad, totalmente inutilizado.
- ¿Qué pasa José? -exclamó Fernando desde donde se encontraba.
- ¡no sé! De repente ha dejado de funcionar todo. –protestó José mirando y toqueteándolo todo.
Fernando caminó hacia el coche, se sentó frente al volante y giró la llave de contacto, pero no se noto ni el más mínimo intento de que el motor quisiera ponerse en marcha.
Mientras Fernando accionaba la llave y miraba el salpicadero en busca de alguna información, José le agarró el brazo y exclamó.
- ¡YA NO ESTA! Se… se ha ido, -a José apenas le salían las palabras y se le había puesto la piel de gallina.
- ¿Qué? ¿el que no está?
Fernando miró a José y percibió su cara de asombro, entonces dirigió de inmediato su mirada hacia el objeto, pero este ya no estaba frente a ellos. Había desaparecido.













Domingo, 23 de septiembre
19.30 horas, hotel wasserturm, Colonia, Alemania.

En la sala de convenciones estaba todo preparado, las cortinas de los alargados ventanales estaban totalmente corridas y a las que habían sobrepuesto otras para hacer mas opaca la vista hacia su interior una vez estuvieran encendidas las luces, y no pudiera apreciarse nada de lo que allí estaba a punto de acontecer, los cristales también habían sido reforzados para que no pudiese ser extraído ningún sonido de su interior.
El atril de madera de ébano como los pilares que separaban los estirados ventanales, tenia dos butacones a cada lado, el conjunto miraba hacia las hileras de bufetes como no de ébano, sus sillas eran de roble y sobre las mesas se habían dispuesto delante de cada asiento: un baso, un receptor con auriculares para la traducción simultanea a varios idiomas, un micrófono y una carpeta que incluía un dossier con las siglas O.A.
Cuando todos los invitados estaban sentados una persona se dirigió al atril y tras abrir una carpeta empezó a hablar dirigiéndose a los individuos que tenía delante.

-Buenas noches, -dijo acaparando la atención de los allí presentes. Les hemos citado aquí hoy para darles a conocer un asunto delicado del cual seguro ustedes ya habrán oído hablar, pero si no es así les hemos hecho entrega de un dossier en el cual explicamos con todo aquel conocimiento del que poseemos en estos momentos, lo que sabemos sobre el tema que nos ha traído aquí y que nos ha hecho pedir la colaboración conjunta de todos nosotros para hacer frente al grave problema que se nos avecina.
-Pero para explicarles mejor de que se trata les presento ha Robert Grandam, Robert por favor. –dijo dirigiéndose a la butaca que tenia a su izquierda.

En ese momento se levantó un tipo alto y corpulento que tras saludar y dar las gracias a la persona que le había hecho la presentación se instaló detrás del atril y tras poner los micrófonos en la posición más cómoda para el, abrió su dossier y comenzó a hablar.

-Buenas noches señoras y señores, ¿supongo que ya tendrán ustedes noticias y conocimiento del objeto que ha sido encontrado en Huelva, España?- El resto de los presentes en la habitación afirmaron entre susurros y gestos saber del descubrimiento de tal objeto.
-También sabrán que es de vital importancia que ese objeto esté bajo nuestra custodia. No podemos permitir que el poder que creemos que posee esté en manos de cualquiera. Eso señores, podría significar el fin del mundo tal y como lo conocemos, y arrebatarnos todo aquello que poseemos, nuestro legado y nuestro futuro. Entiendo que cualquiera de las entidades que aquí son representadas hoy, podría hacerse por si sola con dicho hallazgo sin levantar la más mínima sospecha y que el mero hecho de que estemos todos nosotros aquí ya compromete por si solo nuestro futuro, por que si esta reunión saliese a la luz publica nos seria sumamente difícil encubrir el anonimato de muchos de nosotros así como de las entidades a las que representan y el objetivo de tal reunión.
De lo que se trata pues, es de cómo vamos ha salvaguardar el poder que oculta, ya que es tal que no puede ser custodiado por un país, gobierno o entidad gubernamental, ni por ninguna de las entidades religiosas, porque esto conllevaría a la destrucción de los demás.


Como se habrán dado cuenta. -prosiguió Grandam-
Sobre su mesa tienen un dossier en los que se les explica cuales podrían ser las consecuencias si el poder que atesora, saliese a la luz. No sabemos como actúa ni realmente que puede hacer o como, pero podría tratarse del descubrimiento mas determinante sobre el futuro de la humanidad de toda su historia, así que como podrán deducir de mi intervención es sumamente importante que seamos nosotros quienes descubramos su verdadero poder y que consecuencias conllevaría su utilización, pero para agilizar todo el proceso de lectura y entendimiento de los dossier vamos ha representarlos en imágenes a través de un reportaje, y después de verlo procederemos a la votación y adhesión de todos aquellos que quieran pertenecer a este proyecto, seguidamente para todos los que hayan aceptado el “reto” -Grandam acompañó la ultima frase haciendo con las manos el gesto de las comillas- no habrá acabado la noche, porque empezará entonces la creación de la organización encargada de gestionar el futuro de nuestro planeta, entiendo que parezca todo muy precipitado y apocalíptico pero la situación lo requiere y es totalmente necesario que cuando salgamos de esta sala dicha organización esté totalmente operativa y empiece a funcionar esta noche mismo.
Así que señores, señoras,…

Las luces se apagaron progresivamente hasta dejar la sala completamente a oscuras, en ese momento empezó la filmación.

Cuando acabó el macabro documental, y tras un fúnebre silencio se encendieron las luces y empezaron a oírse los primeros comentarios de asombro, antes de que el murmullo de tantas voces hiciese aumentar el tono de estas, Grandam ocupó de nuevo el atril.
Cuando Grandam pidió a los allí presentes que el prestaran atención, la sala quedó casi de inmediato en completo silencio.

- De acuerdo, ya pueden ustedes decidir si se marchan o prosiguen con nosotros esta gesta, ¡el destino del mundo está en juego!

La sala empezó a llenarse de comentarios susurrados y miradas entre desconfiadas y de complicidad, entre tantas palabras la frase más abundante fue ¿Anti materia controlada?-. Pero nadie, absolutamente nadie se movió de su asiento. Todo el mundo allí presente pensaba que era la gran oportunidad de tener el poder sobre la tierra en sus manos y aun que sentían un sudor frio que les recorría el cuerpo y el sentimiento de pánico se podía palpar en la sala, se quedaron anclados a sus butacones.

La O.A. (Organización de la Alianza) acababa de ser creada

capitulo 1

Huelva, Jueves 27 de septiembre.

Diego Fortuny Arqueólogo y Antropólogo licenciado por la universidad de Barcelona, a sus treinta y seis años contaba con una enorme reputación en cuanto a sus conocimientos de las culturas Tartesia y Sumeria ya que se había dedicado a ellas los últimos 5 años, lo que le costó su matrimonio, aun que de este le quedaban sus dos hijos, la parejita perfecta como él les llamaba.
Acababa de llegar al aeropuerto de Sevilla a las 12,30 del medio día, al salir por la puerta de llegadas se dio cuenta de que ya le estaban esperando, entre la gente que se aglutinaba a la espera de que saliera esa cara conocida, o no. A la que besar, o no.
Vio una cartulina con su nombre, el cartelito era fácilmente visible, no así la persona que lo sostenía en alto, ya que esta no contaba con la envergadura de las “jirafabuos” que tenia delante y que erguían sus cuellos moviendo la cabeza de un lado a otro cual aves nocturnas impidiendo toda visión desde la parte trasera de la aglomeración y haciendo inútil los saltos del personal que se impacientaba a sus espaldas.

Diego se acerco al hombre del cartelito abriéndose camino entre la gente.
- ¡buenos días, soy Diego Fortuny!
- ¡buenos días señor Fortuny encantado de conocerle, me llamo Jesús de la Rosa, soy profesor de química en la universidad de Huelva!

De la rosa era un hombre de baja estatura tenia los ojos negros y pequeños, el pelo cano y mal repartido, igual que la división de su cuerpo, ya que la parte derecha era notablemente más pequeña que la izquierda, eso le provocaba una tenue cojera que sin embargo no le impedía en absoluto moverse con suma agilidad y esto sumado a su carácter nervioso, casi rallando la esquizofrenia lo convertía en un personaje que lindaba la comicidad, pero donde más se notaba la diferencia era en sus manos, cuando Diego le saludó y cogió su extremidad entre sus dedos, percibió la diferencia, le pareció que saludaba a un niño de 10 años

-¡Un placer señor De la Rosa!
-¿Me permite? Le dijo De la Rosa a Diego mientras le ofrecía su mano para ayudarle con su equipaje.
-¡Gracias! Le respondió diego mientras se quejaba del calor sofocante de Sevilla y se quitaba su americana.
- Ahora entiendo porque va usted en manga corta, espero que no tenga el coche demasiado lejos, el ambiente quema.- señaló Diego
- ¡Ja!- A De la Rosa se le escapó una pequeña algazara de esas apagadas. -No se preocupe esta cerca y además tiene aire acondicionado, el trayecto asta Huelva no se le hará demasiado largo.
Tras cruzar la zona de taxis y descarga de equipaje e introducir la tarjeta del parquing en la maquina para pagar, se dirigieron a un honda acord del 98 plateado, bastante bien conservado.

- ¡Maldito mando se está quedando sin pilas y no hay manera de que abra el coche!- Se quejó De la Rosa mientras introducía la llave en la cerradura de la puerta del maletero.
–Traiga su equipaje señor Fortuny.- De la Rosa introdujo la maleta que el llevaba y el maletín que le acababa de dar Diego y cerró el maletero.


Durante el viaje hacia la universidad de Huelva Diego y De La Rosa hablaron sobre el contenido de la conferencia que tenía al día siguiente sobre los Tartessos y los Sumerios, Diego creía que el principio de la civilización en Europa se encontraba ubicado en la zona que hoy componen, Huelva, Sevilla y Cádiz.

- En la antigüedad el mar Mediterráneo no estaba conectado con el océano Atlántico, los geólogos aseguran que hace aproximadamente unos cinco millones y medio de años la orogénesis alpina cerró el estrecho por el este, dejando al oeste un enorme golfo, constituido por la depresión del Guadalquivir, que se fue rellenando con los sedimentos procedentes de su cuenca y que cuyo proceso continua aún hoy en día en Doñana. “Poco” después hace aproximadamente unos cuatro millones y medio de años se cerró también el estrecho por su parte Africana dejando el mar Mediterráneo convertido en un enorme lago de agua salada y sin conexión con el Atlántico, durante los próximos cuatro millones y medio de años el Mediterráneo se fue evaporando a más velocidad de la que las lluvias y los ríos introducían agua en el, con lo que su nivel quedó a más de sesenta metros por debajo del océano Atlántico, y hace apenas siete mil quinientos años el estrecho se abrió de nuevo, haciendo aumentar de repente la altura del mar Mediterráneo en casi sesenta metros. Como demuestra el hecho de que existe un homogéneo nivel de sedimentación situado a sesenta metros bajo el nivel del mar de origen exclusivamente marino y los sedimentos que se encuentran por encima de este nivel y que son anteriores al 5.500 a.c. muestran una procedencia seca con restos de raíces y vegetación terrestre.
-
Explicaba Diego a De La Rosa con gran entusiasmo.

- Increíble ¿y que produjo que cediera el estrecho la presión del océano? –preguntó De La Rosa.
- Un Tsunami.
- ¿Cómo que un tsunami?
- Si, un tsunami provocado por un terremoto o mejor dicho un maremoto semejante al que en 1755 a 300km. Del cabo de San Vicente destruyó la costa sur de Portugal, Huelva y Cádiz, el famoso terremoto de Lisboa.
- ¿Y dice que hay pruebas científicas? es increíble.
- No solo científicas si no que también en leyendas, mitología y en los relatos bíblicos.
- ¿Cómo, que la biblia habla de esa catástrofe?
- Por supuesto, los relatos Sumerios, Asirios y Babilónicos.
Diego prosiguió explicando su teoría.

- A mediados del siglo XIX, se iniciaron las excavaciones en Nínive, en las que se hallaron más de 25.000 tablillas de arcilla que fueron enviadas al Museo de Londres, pero durante su traslado se rompieron y mezclaron, con lo que descifrarlas parecía poco menos que imposible ya que el lenguaje asirio-babilónico en el que estaban escritas fue descifrado algunos años después. La solución la encontró un diseñador de billetes que se llamaba Georges Smith. Se había logrado extraer de Nínive la grandiosa biblioteca del rey de Babilonia Assurbanipal, que vivió en el siglo VII a.C. entre lo hallado se encontraba la tablilla XI de 326 líneas, de las cuales más de 200 Hablan del diluvio.
- ¿Entonces estás comparando esa catástrofe con el diluvio universal?
- Claro que si, en esa tablilla encontramos el relato de Gilgamés:
- Uta-Napishtim cuenta a Gilgamés que los dioses Anu, Enil, su consejero Ninurta, el inspector de canales Ea y el oficial Ennugi deciden exterminar al genero humano, pero ven virtuoso a Uta-Napishtim, a quien ordenan construir una nave de dimensiones proporcionadas que tuviese la misma altura que anchura y que metiese dentro “semilla de toda vida existente”.
- Es igual que lo que dice la biblia.
- Y no solo la biblia, ya que posteriormente continuaron apareciendo tablillas en Assur, Uruk, Nippur, Sipar y Ur, todas coinciden en el relato de Uta-Napishtim, aun que cambia el nombre de los personajes, que se llaman Atrahasis y Ziusudra.
De todos los relatos hay uno encontrado en Hilprecht, es un texto babilónico que se remonta al segundo milenio anterior a nuestra era, el más antiguo que se conoce, es el original sumerio que dio origen a esta copia guardada en la biblioteca del rey Assurbanipal, pero ese se merece una explicación más extensa.
- ¿y donde más se habla de ello?
- En Asia en el Vishnu Purana, el Shatapatha brahmana cuenta como a Manú, un pez agradecido por las caricias dispensadas por el, le avisa que se avecina un gran diluvio que acabara con la vida en el planeta. En América el diluvio del dios viracocha, en china el un-wah. Los sumerios, babilónicos acadios y en la biblia coinciden en que el arca llegó al monte Ararat, los Griegos en el monte Parnaso, los indios norteamericanos en el monte Keddi Peak, los indus en el Himalaya.
- Bueno pero que tiene que ver eso con el estrecho y el mar Mediterráneo.
- Pues mucho, todo hace creer que el primer relato sobre un diluvio fue de origen sumerio y que por lo tanto tuvo que acontecer unos 5.000 años antes de Cristo, la civilización sumeria estaba ubicada entre los ríos Tigris y Eufrates en el actual sur de Irak y el golfo pérsico por lo que quedaron al margen de la inundación del mar Mediterráneo, el mar Báltico y el mar Negro que entonces era un gran lago de agua dulce, los geólogos han descubierto en los depósitos sedimentarios de todo estos mares cantidades de fósiles entre los que se encuentran restos humanos, animales, plantas, asentamientos y utensilios, incluso fósiles de insectos en los que no hay huellas de desintegración, lo que habla de una muerte súbita y de un enterramiento casi instantáneo, hecho ocasionado por una gran subida repentina del agua, como una gran ola, seguida de un asentamiento de todas las partículas en flotación.

- ¿y qué relación tiene este acontecimiento con dos civilizaciones tan alejadas una de la otra como son los sumerios y los tartessos? Preguntó De La Rosa.
- Los sumerios fueron los primeros que hablaron sobre ese acontecimiento hace aproximadamente unos 6.000 años antes de Cristo y los tartesios es la primera civilización establecida en esa zona de la que se tiene constancia, aun que no sean los primeros asentamientos humanos si se cree que es la primera civilización.
- Entonces la sorpresa que le tiene preparada el profesor Silgado le encantará.
- ¿Sorpresa, que sorpresa? ¿De qué se trata?
- Solo le diré que es un objeto que se encontró hace unos días en el parque Nacional de Doñana.
- ¿A que cultura pertenece, Tartessos?
- No lo sabemos, de ahí que el profesor tenga tantas ganas de consultarlo con usted antes de darlo a conocer públicamente.
- ¿Y de que se trata? Diego no podía contener la emoción, y no dejaba de preguntarse ¿qué objeto podría ser tan interesante como para que un rector de universidad quisiera hablar con él, antes de dar a conocer la noticia?
- Es difícil de explicar pero a mí me parece un Ben-ben¹.
- ¿Cómo? ¿Un Ben-ben egipcio?
- No exactamente, los símbolos que aparecen grabados en su superficie no parecen Egipcios.
- ¿No lo entiendo? No tenemos constancia de que otra cultura de esta zona venerase al Ben-ben, como la egipcia.
- ¿Está usted seguro? -Replicó De La Rosa.
- ¿ha no ser que..? -Se sorprendió Diego.

A De la Rosa se le escapó una sonrisa picara que dejó entrever que lo que estaba imaginándose Diego era cierto.
En ese momento entraron en la ciudad de Huelva por la avenida de las fuerzas armadas. Enseguida llegaron a la Universidad de Huelva, De La Rosa después de aparcar el coche se dirigió a Diego.

- Deje su equipaje en el coche, luego le llevaré a su hotel, pero primero entremos a saludar al profesor Silgado, y de paso ve el objeto del que le he hablado.


1- El Ben-ben es un objeto piramidal de piedra, que las culturas antiguas veneraban.

- Estoy impaciente por conocer al profesor y por ver ese objeto, señor De la Rosa.
- Y yo de oír su opinión.

Una vez dentro del edificio principal de la universidad se dirigieron al despacho del profesor Silgado, mientras caminaban por los pasillos del pabellón principal se encontraron con Rocío, la secretaria de Silgado.

- Buenas tardes Rocío, ¿está el Profesor en su despacho? -Consultó De la Rosa
- Si, desde que llegó esta mañana no ha salido, les está esperando para ir a comer. -Contestó.
- ¿Y usted, se apunta? -Volvió a preguntarle.
- ¡no! Gracias profesor ya he almorzado.
- ¡Oh! Perdonen no les he presentado, - dijo mientras se dirigía a Diego- señor Fortuny ella es Rocío la jefa de secretaría de nuestra universidad, Rocío el señor Fortuny.
- Encantado Rocío.
- El placer es mío Profesor.
- Bueno, nos tenemos que ir que el tiempo apremia, luego nos vemos. -Se despidió De la Rosa.
- Adiós De la rosa, adiós Profesor.
- Asta luego Rocío. -Dijo Diego.

Tras despedirse se dirigieron al despacho del rector, al llegar ante la puerta De la Rosa llamó, pero no contestó nadie.

- ¿Qué raro, a lo mejor está tomándose un café? Espere un momento voy por la llave de su despacho. -Dijo De la Rosa mientras abría la puerta que se encontraba justo delante de la del rector.

Mientras De la Rosa se encontraba en el interior de su despacho, diego oyó un golpe seco y el ruido de cristales rotos que procedían del interior de la habitación cerrada, tras el primer sobresalto Diego intentó de nuevo abrir la puerta sin éxito.

- ¿Profesor se encuentra usted ahí? ¿Oiga?
- ¿Qué pasa? -Preguntó De la Rosa mientras salía de su despacho.
- No lo sé, acabo de oír un ruido en el interior, pero no contesta nadie.

Jesús se apresuró a abrir, tras conseguirlo se encontraron el cuarto destrozado, estaba todo tirado por el suelo, papeles, estanterías, libros, cuadros, cajones abiertos, incluso el profesor estaba tumbado junto a la ventana, tenía la mano izquierda en su nuca presionando el golpe que había recibido y por el cual acaeció unos instantes inconsciente en el suelo mientras desbalijaban su despacho, la herida que aún sangraba un poco, no era profunda, pero el golpe recibido le producía un terrible dolor de cabeza y había manchado de sangre su camisa.
Silgado no era un hombre robusto mas bien de mediana estatura con una alopecia acusada, el se jactaba de decir que no era calvo si no que su cara le llegaba a la nuca, llevaba unas gafas de pequeño tamaño por las que solía ojear por encima de ellas, tenía la fisonomía de un perfecto intelectual.

- ¡Dios mío Profesor! De la Rosa saltó sobre el desorden y abriéndose camino a patadas contra todo lo que le estorbaba en su camino, llegó hasta el decano.- ¿Se encuentra usted bien? ¿Está mal herido?
- No se preocupe, estoy algo aturdido y con un tremendo dolor de cabeza, pero me encuentro bien, y lo otro, también, ¡Ten, Jesús!- dijo el Decano con una voz entrecortada mientras entregaba su medalla a De la Rosa.

Pedro cogió el colgante que el Decano se había descolgado del cuello y que tenía una forma de cruz muy extraña se parecía a la de Caravaca pero la longitud de sus brazos no correspondía con las cruces normales.

- Señor Fortuny, por favor atienda al profesor. -Consideró De la Rosa.
- Tranquilo Jesús me encuentro bien. -Respondió el Decano al tiempo que intentaba incorporarse.
- Permítame que le ayude Profesor Silgado. –se apresuró a decir Diego.
- ¡Gracias! Y perdone por la forma en que nos hemos conocido.
- No se preocupe por mí, en estos momentos lo importante es que a usted no le haya pasado nada grave. – agradeció Diego.

Mientras Diego atendía al Decano, Jesús se dirigió a unos enchufes que había en la pared justo detrás del escritorio del profesor Silgado, tras ejercer una pequeña presión estos se abrieron como la guantera de un automóvil dejando al descubierto una cerradura y un sistema numérico de apertura de caja fuerte similar al teclado de un teléfono, introdujo la llave, que no era otra cosa que la medalla que le acababa de dar el profesor, giro dos veces y tecleó un numero, justo a su lado diestro y bajo la ventana se encontraba un radiador que se desplazó hacia su derecha dejando al descubierto un compartimento en el que se encontraba una caja, que Pedro se encargó de sacar de su interior con sumo cuidado.

- Mire Señor Fortuny este es el objeto que se encontró en Doñana hace apenas unos días.
- Jesús será mejor que no lo saques de la caja, que lo recojamos todo y nos marchemos a un lugar más seguro, parece ser que este descubrimiento es más importante de lo que nos habíamos imaginado. –Aseveró el Decano mientras se ponía su americana para disimular las manchas de sangre que tenía su camisa e impidiendo así que Diego viese por primera vez el preciado objeto.
- Muy bien yo tengo el lugar perfecto donde ocultarnos durante un tiempo. – Sugirió De la Rosa.
- No se hable más, señor Fortuny, espero que nos acompañe para prestarnos su ayuda pues sus conocimientos serian para nosotros un grandísimo apoyo para descubrir que hay detrás de este hallazgo, ya que parece ser que es muy importante, a juzgar por la rapidez con la que otras personas han reaccionado ante tal descubrimiento y por lo tanto parece que debo advertirles de que este camino puede ser bastante peligroso, no creo que la intención de los individuos por los que he sido agredido, fuera la de dejarme con vida, -puntualizó el Decano.
- ¿Y qué hacemos con la conferencia a la que debíamos acudir mañana, que nos inventamos para anularlo todo de un día para otro? – preguntó Diego.
- No se preocupe Rocío se encargará de todo. –dijo De la Rosa mientras metía la caja con el ben-ben en una maleta.

Los tres salieron del despacho que De la Rosa cerró con llave, el Decano andaba un poco aturdido e intentaba disimular ante los estudiantes que transitaban junto a él, al pasar por la habitación en la que se encontraba Rocío, De la Rosa entró para decirle que al día siguiente no podrían hacer la conferencia tal y como lo habían previsto que la pospusiera para otro día. –confío en que sabrás como hacerlo, ¿verdad Rocío? Le animó De la Rosa al tiempo que le hizo un guiño de complicidad.

Mientras se dirigían hacia el coche de Jesús, Diego no podía dejar de pensar que misterios escondía ese descubrimiento, para que el Decano hubiese sufrido tal ataque, no había nada más excitante para un arqueólogo que sentirse como el famoso Indiana Jones, un descubrimiento, un intento de robo, otro de asesinato, todo para hacerse con el hallazgo, el misterio de no saber a qué civilización pertenece, ni quienes van detrás del descubrimiento, ¿Cómo podía negarse a acompañar a aquellos dos personajes aún a sabiendas de que sus vidas a partir de ese preciso instante corriera un grave peligro? No podía negarse, decir que no, hubiese sido como si un biólogo no entendiese que su tiempo en la tierra también tendrá un final como todo en la vida.

- ¡Estemos atentos, no sea que nos sigan! Advirtió el Decano a tiempo que se ponían en marcha.

Cosa que hizo que los tres durante todo el trayecto hacia el pueblo de De la Rosa, que se encontraba a unos 50 kilómetros de la universidad, no parasen de mirar compulsivamente en todas direcciones, tras un largo periodo de silencio mientras intentaban digerir los acontecimientos y la rapidez con la que estaba sucediendo todo, De la Rosa que era experto en romper el hielo cuando las circunstancias lo requerían, destruyó el silencio.

- ¿Os sabéis el chiste del matrimonio que se va de vacaciones por España y se les estropea el Mercedes? Preguntó Jesús, a lo que los dos compañeros negaron, prestándole atención algo sorprendidos.
- Esto es un matrimonio que se acababan de comprar un Mercedes, ¡pero un señor Mercedes!, y se fueron de vacaciones a recorrer España y cuando ya llevaban unos cuantos días, llegando a un pueblecito de Asturias, un pueblo de esos en los que solo está la vieja de la fabada, su marido, el tonto y el solterón de turno, bien pues llegando al pueblecito se les para el Mercedes,
-¡Caguntó! Que le pasa al coche, dijo el conductor, -¡ya está! ya te has olvidado de echarle gasoil, tato consume como un mechero, consume como un mechero, le recriminó entre burlas la mujer.
-Pero que dices si aún le quedan dos “rallitas” dijo refiriéndose al indicador del nivel de gasoil.
Así que el hombre le da al botoncito que abre el capó, se baja del coche, empieza a mirarlo todo, pero allí no veía nada.
En eso, justo detrás de él le gritan.
-¿Qué “paha”, que “sastropeao”? “Cagon ros”
-Pues si mire, ¿no sabrá dónde puedo encontrar un taller mecánico? por aquí.
-“po” no, pero puedo llamar al Fermín, que ese he un figura, ese lo arregla “tó”
-oiga pues si mire, llámelo que lo mire, a ver si puede hacer algo, por lo menos para que pueda llegar a un concesionario oficial.
-no “paha” “na”.
Así que el tipo coge su bicicleta y se marcha, al cabo de dos horas aparecen los dos montados en la bicicleta, el tio de antes y el Fermín, se bajan y le dicen al del Mercedes.
-“pos ea” aquí lo tiene.
Coge el Fermín, se acerca al coche, se asoma al motor, le pega cuatro golpes con los nudillos, se va para un lado para otro, y le pregunta al del Mercedes.
-¿Tiene gasolina?
-si
-huum ¿y lo de la mecha?
- Pues hombre algo sí que he corrido, tenga en cuenta que este coche anda bastante.
Dijo el del Mercedes refiriéndose a la “mecha” por lo de ir rápido con el coche.
A lo que el Fermín le contesta.
-“pos” si tiene gasolina y mecha, ¡eso va a ser la piedra!

Al acabar los tres rompieron a reír durante un buen rato.
Jesús había conseguido lo que buscaba, romper el silencio y calmar los nervios, ya que los tres comenzaron a olvidarse en la medida de lo posible de los últimos acontecimientos, a partir de ese momento comenzaron a hablarse de tú, a tutearse.

- ¡Gracias, Jesús, lo necesitaba! Por lo menos yo, hacia mucho que no reía de esa manera y además mi cabeza no para de darle vueltas al asunto. –agradeció Diego.

- Nunca dejarás de sorprenderme con un chiste nuevo, ¿no entiendo cómo puedes tener tanta facilidad para quedarte con ellos? Yo mañana, ¡que digo mañana! dentro de un rato ya no me acordare de él. –dijo Luis Silgado, el Decano, alabando la capacidad de memorización de Jesús. Por cierto Diego ahora que hemos despertado de este letargo, te pondré un poco al corriente del hallazgo encontrado en Doñana, -el Decano se volvió hacia Diego y dijo. ¡Es un ben-ben!

Diego al oír las palabras de Luís se abalanzó sobre los asientos delanteros y puso su cabeza entre ellos, orientando todos sus sentidos en el Decano.

- Lo se me ha puesto al corriente, así por encima Jesús ¿Un ben-ben Egipcio? ¿En la península?, ¿una piedra piramidal que adoraban los egipcios se a encontrado en el sur de España?

- ¡Sí! Pero lo increíble de este ben-ben son sus símbolos, que pertenecen a civilizaciones muy distantes entre si, aun que no estemos muy seguros de una de ellas, y aquí es donde tú puedes ayudar, empecemos con la que estamos más seguros, que es la sumeria, ya que aparece el símbolo del circulo alado y el de la cruz sumeria, que no el circulo alado de los Egipcios, este es más sencillo, otra cultura que aparece es precolombina parece ser la Olmeca, en este caso no estamos tan seguros ya que los símbolos parecen demasiado simples, no sé, no tienen los trazos tan bien ejecutados como los que podemos encontrar en los templos Mayas, Incas o Aztecas, ¿pero no sabemos si alguna de esas culturas veneraba a algo parecido al ben-ben?, aunque construyeran edificios piramidales como el ben-ben.
En ese momento Diego cortó al Decano.
- Un momento, perdona, es que de repente me ha venido a la memoria que si puede haber otras civilizaciones que veneren algo parecido a un ben-ben, los indígenas americanos tenían la creencia de que se podían recibir instrucciones divinas a través de una piedra oradora, todos los pueblos antiguos americanos hablaban de piedras oraculares y creían en ellas, el Arca que los israelitas llevaron durante el Éxodo tenía en la parte superior el Dvir o lo que literalmente significa, «hablador», un instrumento o piedra que podían transportar sin dificultad, a través del cual Moisés podía escuchar las instrucciones del Señor, buf, no quiero ni pensarlo. –fantaseó Diego.

- Bueno pues si esto te fascina espera y oye lo que sigue. –le sugirió Jesús.

- Si, por qué los símbolos que quedan son todavía más sorprendentes, -prosiguió el Decano. Te los describiré para que tu mismo hagas o llegues a tus propias conclusiones. Bien, uno de ellos se compone de una serie de círculos rodeando una circunferencia, como si fuese un dibujo de un sistema solar en el que alrededor del sol orbitan cuatro planetas, aun que ninguno de estos cuatro círculos ejecuta la circunferencia entera, el otro símbolo se compone de tres círculos en cuyo interior tienen cada uno una cruz, que creemos que también son Atlantes y después alrededor de la pirámide y en la parte baja de cada una de las tres caras, hay escrito en símbolos un texto que no conseguimos traducir puesto que cada cara está escrita en diferente simbología, pero lo raro de todo esto es que en cada cara de la pirámide los símbolos y el escrito no coinciden entre si para con la civilización que corresponde, en otras palabras es como si estuviesen mezcladas, como si cada una tuviese su propia cultura pero cada una conociese la existencia de la otra. ¿Qué opinas, Diego?


Diego no podía creer lo que estaba oyendo esos últimos símbolos coincidían con los que se tiene la creencia de que son tartesios, pero, eso era increíble, significaba muchas cosas entre ellas que hubo un momento en la historia que esas tres civilizaciones estuvieron en contacto, pero también le generaban otras preguntas igualmente desconcertantes, ¿Cuándo pudo ocurrir eso? ¿Nos dará pistas sobre la ubicación y la extensión real de su imperio? Diego apenas pudo gesticular alguna palabra.

- ¡Es, es, es increíble! No, no puedo ni imaginarme lo que este descubrimiento podría aportar a los conocimientos que tenemos sobre nuestra historia, los cambios, las teorías que tiraría por tierra. ¡Con razón van tras él! –balbuceó Diego.

- ¿Entonces ya sabes cuál es la tercera civilización? –preguntó De la Rosa.

- Es que no me lo puedo creer ¡Tartessos! ¿Estáis seguros de que no pertenecen a cualquier otra civilización? ¿Qué os a veis pasado algo por alto? Es que cronológicamente eso sería muy difícil de sostener, difícilmente pudieron relacionarse los Sumerios y los Tartessos hay muchos años de diferencia, ¡cientos! -exclamó.

- Pues no. –Aseveró el Decano. No encontramos ninguna otra civilización, lo hemos cotejado con las culturas que vivieron en esa zona en la antigüedad como los Tartessos, algunas tribus y con aquellas que pudieran tener relación con estas, como por ejemplo, los fenicios, que tuvieron muy buena relación con los Tartessos, ¡así que eso parece ser! Además, los dos símbolos que aparecen coinciden con los descubiertos en una tablilla que se encontró en un yacimiento tartesio, y no hemos encontrado otra referencia mas “fiable” y he ahí la dificultad de descifrar la parte de símbolos que están escritos en ese idioma o lenguaje, ya que no coincide demasiado con las escrituras tartesias sobre las que tenemos referencia, lo que nos a hecho dudar de si realmente son de origen Tartesio o de una cultura anterior a ellos y de la cual no tenemos constancia, lo que nos hace empezar de cero y con solo unos cuantos símbolos, algo que hoy por hoy es totalmente imposible de descifrar por qué no tenemos una base solida sobre la que trabajar y comenzar a estudiarlos y comprenderlos, sea la cultura que sea no tenemos referencias sobre ella en absoluto. –se desesperaba Luis.

- Ciertamente es, como menos sorprendente. –expresó Diego.

- Pues eso no es lo mas sorprendente. –dijo el decano con una pequeña sonrisa. Lo sorprendente es, que cuando el ben-ben fue descubierto solo tenía los símbolos que están situados alrededor de la zona baja del ben-ben, los restantes, aparecieron de repente cuando el objeto se encontraba bajo llave.

- Esto es cada vez mas inquietante, ¿y cuando aparecieron? –Preguntó Diego.

- El día 21 de Septiembre, catorce días después de su descubrimiento. –contestó el Decano.

Mientras tanto Jesús seguía concentrado en la carretera y los retrovisores, observando las señales, o si alguien les estaba siguiendo, a lo lejos en el horizonte unas nubes amenazadoras recorrían el cielo de norte a sur, reflejando la travesía del rio Guadiana como si de un espejo se tratase con la diferencia de que el rio en tierra era de agua clara y en el cielo de vaporoso algodón azulado, el camino estaba salpicado de naranjos, pinos, encinas y jaras subían y bajaban por las sinuosas laderas, su olor penetraba en el interior del vehículo a través de las salidas de aire, llenando el habitáculo como si de un ambientador se tratase, al fondo se dibujaba ya la silueta de los dos molinos del pueblo llamados “el pie castillo”, fue tras unos instantes cuando llegaron al Almendro, su pueblo natal.

capitulo 2/1

En la redacción del periódico, Huelva Información, la periodista Lidia Mulero, todavía pensaba en el artículo que había publicado el día antes, acababa de recibir una llamada de un mariscador que había reconocido el artefacto del que los dos guardas del parque hablaban en el artículo, el mariscador le explicó a Lidia lo que había visto.
- Iba con un grupo de compañeros como muchas mañanas para salir a recoger coquinas, y lo encontramos varado en la arena unos minutos antes de toparnos con la patrulla.
- ¿Entonces corrobora así la versión de los dos vigilantes?
–Preguntó lidia-.
- No solo eso, una semana antes ya había sido visto, aun que esa vez estábamos demasiado lejos y fue por un instante, apenas lo distinguimos de entre la bruma que hacía ese día y cuando nos acercamos ya no estaba, así que no le dimos demasiada importancia. – Le explicaba el mariscador-.
- ¿Y no lo habéis vuelto a ver desde entonces?
- No, esa fue la última vez y no lo he vuelto a ver más.
- Si lo vuelve a ver, por favor llámeme.
- ¿Me pagará bien?
- No se preocupe, le recompensaré, pero hasta entonces no lo comente con nadie. ¿De acuerdo?
- ¡Sí!

Lidia se encargaba en el periódico de la sección de sucesos y con veintiocho años ya había escrito artículos de categoría y esta no hera la primera vez que una crónica suya acaparaba media portada, aun que se consideraba una buena periodista no podía dejar esa factoría de noticias provincial por otra de ámbito nacional, los problemas de salud de su madre le impedían marcharse a Barcelona o Madrid como a ella le hubiese gustado, en busca de una oportunidad en radio, prensa o televisión, su sueño era presentar un programa de noticias en la tele, pero desde que escribió ese artículo no dejaba de recibir llamadas de personas haciéndole preguntas sobre el descubrimiento, parecía que esa crónica hubiese abierto la mismísima caja de pandora, en pocas horas había dado explicaciones a entidades gubernamentales, universidades, revistas, radio y televisión.
Estaba absorta en sus pensamientos cuando en ese momento su jefe se puso frente a ella.

- Lidia, acabo de recibir una llamada de la guardia civil diciéndome que se han encontrado muertos a los dos “protagonistas” de tu historia y que les gustaría verte para hablar contigo. –le comento.
- ¿Qué? ¿También la policía? ¿Y como ha ocurrido? – pregunto sorprendida.
- Esta madrugada han sufrido un aparatoso accidente con el coche cuando iban de patrulla por el parque nacional de Doñana, y están investigando las causas, ¡así que venga sal corriendo para Doñana y aprovecha tu oportunidad! Parece ser que esta noticia es más importante de lo que en un principio podía parecer. –Su jefe le instó a que por fin cubriese una crónica de primera.

Lidia cogió su pequeña mochila que era como una oficina en miniatura, además de sus cosas personales también llevaba las herramientas típicas de una periodista, una grabadora, una cámara de fotos, un bloc de notas, diversos bolígrafos, su acreditación como periodista… colgó su mochila a la espalda y se dirigió corriendo hacia su historia, una historia que no podía ni siquiera imaginarse. –Gracias Sr. Ferrera. –Dijo ilusionada mientras salía por la puerta.

- De nada y suerte Lidia. –le respondió.

Cogió su Alfa Mito y se puso rumbo a Doñana, cuando llegó al aparcamiento del Parque Nacional este ya estaba repleto de gente, algunas personas estaban haciendo preguntas a un agente, a la entrada del aparcamiento se encontraba un control de policía que le pidió identificación para poder pasar al recinto, ella les enseño su acreditación de periodista con lo que el agente tras revisar el documento se lo devolvió y se apartó del coche haciéndole un gesto con el brazo para que continuase su marcha. –Gracias puede usted pasar, adelante. Cuando consiguió aparcar el coche se fue hasta donde se encontraba el jefe de policía, al que abordó con su grabadora.

- ¡Hola buenas tardes! Soy Lidia periodista del Huelva Información, me gustaría hacerle una preguntas.
- ¿La periodista que escribió el articulo con los dos fallecidos? -Le preguntó el agente.
En ese momento entre la aglomeración, alguien introdujo en la mochila de Lidia un bolígrafo. –Señor, el pájaro está anillado-. Dijo cogiéndose la solapa de la camisa. –Perfecto, salga de ahí-. Le contestaron por el nano-auricular que tenía en su oreja.

- Si, soy yo.
- Por favor me gustaría hablar con usted sobre ese tema.
- Por supuesto.
- Ha ver por favor – dijo apartando a dos personas que se encontraban entre él y la periodista-. Se han acabado ya las preguntas, -señaló dirigiéndose a las personas que se arremolinaban a su alrededor.- Cuando sepamos algo mas se lo comunicaremos ¡muchas gracias!
- Venga con migo señorita. -Y cogió suavemente a Lidia por el brazo para que le acompañara.

El policía la llevó hacia el edificio donde se encontraban las oficinas de información del parque para poder hablar con ella a solas, entraron en una pequeña oficina que había sido improvisada para el uso de la policia. El agente la hizo pasar con un gesto. –Por favor, pase y siéntese.- Una vez dentro los dos, cerró la puerta, se sentó frente a ella y se presentó.

- Bueno en primer lugar me presentaré, soy Antonio Casado capitán del cuerpo de policía, y me gustaría saber qué es lo que le comentaron los dos vigilantes sobre lo que vieron el día 21 de septiembre en la playa.
- ¿Cree que eso tiene algo que ver? ¿Qué han podido ser asesinados por culpa de mi artículo? –Preguntó.
- Relájese, y perdone, pero ahora las preguntas las hago yo, luego ya veremos. -Dijo el policía imponiéndose-. Solo quiero que me explique todo lo que ellos le dijeron y si hubo alguien más que lo viera o pudiese corroborar esa historia.
- De acuerdo pero nos llevará un rato.
- No se preocupe, tenemos todo el día. – El policía lanzó una risita.

Lidia comenzó a explicarle todo lo que ellos le habían dicho, la hora a la que se lo habían encontrado, el tiempo aproximado que estuvieron junto al artefacto, sus particularidades, el ruido previo a su desaparición, como se apagó todo, que ese mismo día se pusieron en contacto con su periódico para explicar su historia, en fin todos los detalles de los que ella tenía referencias, incluso le hablo de que no fueron los únicos en verlo.

- ¿Así que alguien más fue testigo de lo ocurrido?
- No del todo, los mariscadores no se encontraban ya en el lugar cuando desapareció, y por lo tanto no fueron testigos de su desaparición.
- ¿Y no sabe la identidad de esos mariscadores?
- No. –Lidia no le comento que hacía unas horas había recibido una llamada de uno de los mariscadores.
- Si sabe algo es mejor que nos lo diga ya que tanto ellos como usted podrían estar en peligro.
- ¿Qué? ¿Entonces cree que a sido un asesinato? ¿O que incluso pudieron haber escondido ellos el aparato?
- Creemos que los frenos del coche patrulla pueden haber sido manipulados, podría ser, que el artefacto que vieron fuese algún prototipo de arma o artilugio perdido, y que sus creadores no quieran que salga a la luz, y por lo tanto su artículo ¡en portada nada menos! Los a puesto en alerta, y no sabemos quiénes son, desde el ejército y el CEDEA nos dicen que ellos no tienen nada que ver, que ese artefacto no es suyo y que no tienen referencias de que ningún otro organismo Español o extranjero estuviese experimentando con ningún prototipo ni nada parecido, nos comentan que ni siquiera tienen constancia a través de sus radares o detectores de calor y movimiento de que ninguna clase de embarcación o aparato sumergible recorriese a esas horas las costas Onubenses, cosa que coincide con nuestros sistema de detección y rastreo de embarcaciones ilegales y con nuestras patrullas guardacostas, que tampoco nos alertaron de ningún movimiento fuera de lo común como pueden ser embarcaciones de pescadores, ¿Sabe que desde que ustedes lo publicaron la playa se llena de personas esperando que vuelva a aparecer? Y que hemos tenido que restringir el paso para poder proteger la fauna del parque, ya que venían aquí a pasar todo el día, comían, dormían, incluso utilizaban los matorrales de aseos, llenándolo todo de residuos, botellas, bolsas de basura etc. etc.
- Esta mañana ha llamado a la redacción del periódico una persona que decía ser uno de los mariscadores.
- ¿Y tiene usted su dirección o número de teléfono?
- No, quedamos en que me llamaría si volvía a ver algo parecido.
- No se fie, podría ser otra persona diferente a la que dice ser, si se vuelve a poner en contacto con usted, por favor comuníquemelo, ¿Lo hará, no?
- Por supuesto. –Lidia no comentó nada de que hubiesen visto una semana antes el mismo artefacto-.
- Por su bien y el de otras personas no publique lo que hemos estado hablando hoy aquí. Si lo hace la detendré, ¿ha quedado claro?

El corpulento policía parecía hablar muy en serio, así que Lidia entre tensa y disgustada prefirió no llevarle la contraria.

- ¿Y que le digo a mi jefe? Esta era mi oportunidad de tener una buena noticia que publicar.
- ¿Secreto de sumario? No sé, use la imaginación ¿O no es usted periodista? Cíñase al suceso en sí sin dar demasiados detalles. ¿De acuerdo?
- De acuerdo, pero por lo menos podría llevarme al sitio del suceso para hacer unas fotos para la publicación.
- Solo si usted se compromete a ponerme al corriente de todo aquello que pueda sernos de utilidad. – Dijo alargando su mano para estrechar el pacto con la periodista.

Lidia apretó la mano del capitán, y salieron de la oficina para dirigirse al lugar de los hechos, Antonio cogió su coche y se pusieron en marcha, después de algunas fotos y otras tantas preguntas el agente llevó a Lidia hasta su coche y se despidieron.

- Y recuerde no diga nada que comprometa la investigación.
- No se preocupe capitán.

Pero ya era demasiado tarde el aparatito que le habían puesto en el bolso a lidia estaba enviando toda esa información a uno cuantos kilómetros de distancia, la idea no podía ser mejor, un bolígrafo en la mochila de una periodista.

capitulo 2/2

Jesús se detuvo frente a una casa típica de la zona, construida a finales del siglo XIX donde siempre había vivido su familia, aunque durante los años hubiese sido reformada en diversas ocasiones todavía conservaba los rasgos típicos de aquella región, unas paredes hechas de piedra y encaladas una y otra vez, exageradamente anchas, techos altos, un pasillo que cruzaba toda la vivienda comunicando el patio trasero o “corral” con la calle ya que antiguamente los animales los tenían en la parte trasera de las casas, y a cada lado de ese pasillo con el suelo del mismo empedrado que las calles de antaño hechas de guijarros se encontraban las diferentes estancias de la vivienda, tras cruzar la enorme casa estaba el corral, blanco, alicatado a media altura, bajo el formidable sombrajo de una parra se podían contar infinidad de plantas, madreselvas, príncipes, cardenales y jazmines, las paredes estaban repletas de arreos de labranza y herramientas antiguas, diversos lebrillos y orzas vetustas se desperdigaban por el suelo, a un lado aún se conservaba un pozo que era compartido con la vivienda avecindada, un cuarto de baño, otro para la lavadora, herramientas y otras cosas, un pequeño porche para la leña y el cuarto con chimenea, la estancia de la casa donde se pasaban la mayor parte del tiempo, tanto los padres de Jesús como él cuando venía a pasar unos días.

Jesús asomó la cabeza por el postigo. -¡Buenas! ¿Hola? ¡Soy yo! Gritaba mientras descorría el gigantesco cerrojo que afianzaba las dos hojas de la puerta. –hummm como huele a puchero, y nosotros sin comer.- Exclamó mirando a sus dos compañeros.

- ¿Pero, hay, hay, hay? ¿Pero que haces tú aquí? –Soltó Vella, la madre de Jesús, saliendo de la cocina que se encontraba al final del alargado pasillo, se secó las manos en el delantal y abrazó a su hijo he hizo pasar a los tres con una agradable sonrisa.
- Pasar, pasar. Jesús tu padre está en la cocina con su sorbito de café.
- ¿Y eso? ¿Qué haces tú por aquí un día entre semana? –Preguntó Domingo el padre de Jesús.
- Pues mira padre, necesitábamos un sitio tranquilo donde llevar a cavo un trabajo sobre un objeto que se ha descubierto en Doñana, y no se me ha podido ocurrir un lugar mejor.

Domingo dejó la tacita vacía ya de café en el fregadero y abrazó a Jesús, después saludo a Diego y al Decano. -¿así que a estudiar una figurita o algo antiguo, no? Pues nada yo os dejo que me tengo que ir al cortinal¹ a darle de comer a los animales. Cogió un cubo lleno de desperdicios de la comida y se marchó. –Luego nos vemos hijo.

- De acuerdo padre hasta luego. –Contestó.- Bueno vayamos al “cuarto de la chimenea” allí estaremos más tranquilos y la mesa es grande.- Decidió.
- ¿Vais a querer un sorbito de café? –Preguntó Vella a Su hijo.
- Si todavía no hemos comido. –Pronunció Jesús.
- ¿Entonces querréis comer? ¿Os pongo un poco de puchero?
- No madre gracias, nos encantaría pero no podemos trabajar y comer con cuchara al mismo tiempo, así que por favor pónganos mejor algo para picar que con eso ya tenemos.

Atravesaron el majestuoso patio y llegaron al cuarto de la chimenea, era una habitación acogedora, de piedra y madera, casi medieval, en un lateral, el derecho para ser exactos, tras la mesa de madera maciza y un par de butacones se encontraba la magnífica chimenea a tierra, en su interior cabrían tres personas sentadas sin problema, a su lado derecho hecha de piedra y madera como toda la estancia, estaba la pequeña librería orgullo de Jesús, a su izquierda un anaquel sobre el que descansaba el televisor y debajo una cincuentena de botellas de vino y cava, al lado contrario de la chimenea estaba la despensa, del techo colgaba la chacina de los cuatro cochinos que la familia había sacrificado las pasadas navidades, fiambres caseros de las mas diversas

¹Cortinal. Pedazo de tierra cercado, inmediato a pueblo o casa de campo, que ordinariamente se siembra todos los años.

formas se mezclaban con ristras de pimientos rojos, ajos y cebollas, Papadas y jamones, en el suelo unas orzas, estaban llenas de aceite y aceitunas, el olor a tiempos pasados devolvió a Diego y Luis a sus años de infancia.
Jesús tras hacer despejar la mesa echando a un lado los adornos que la engalanaban, puso la maleta sobre ella y extrajo la caja en la que se encontraba el ben-ben y se la dio al Decano. – Ten haz los honores-.

A Diego se le aceleró el pulso sentía la garganta seca, la extraña sensación de miedo era ahogada por los deseos de ver ese objeto por el que había tenido que huir de sus obligaciones y el jubilo se apoderó de él. Cuando el Decano sacó el ben-ben y lo puso sobre la mesa los tres se quedaron un rato observándolo, Diego lo contemplaba boquiabierto, la superficie del objeto brillaba como un extraño sol de un negro azabache, como mármol encerado hasta la saciedad, era una pirámide de treinta centímetros de altura y totalmente geométrica, con una serie de símbolos repartidos por su superficie, se asemejaba a las encontradas en Egipto pero su aspecto era metálico no pétreo.



- Teníais razón, es impresionante, increíble. – Diego lo acariciaba embelesado-. Es metálico pero no está frio, parece como si acariciaras un ser vivo, ¿De que material está hecho? (si esto es un sueño no quiero despertarme –se dijo-)
- Primera pregunta, primera respuesta desconcertante, tras las pruebas a las que lo hemos sometido, el resultado ha coincidido en su totalidad en que el treinta por ciento de la materia con la que está compuesto pertenece a una composición de materiales de la que no se tiene clasificación como terrestres. – Expuso el decano-.
Diego arqueó las cejas, estaba perplejo. - ¿Cómo dice? ¿Me está sugiriendo que podría ser extraterrestre?
- No lo sabemos, pero a juzgar por la pruebas, ¡si no es extraterrestre es que hemos descubierto una aleación nueva, señor Fortuny! A demás no hemos conseguido averiguar si es macizo o hueco, por más pruebas que se le han practicado – Respondió el Decano-.
- ¿Y su antigüedad?
- ¡buf! –Exhaló el decano-. Si la primera respuesta es desconcertante esta es sorprendente. Entenderá que nuestra universidad no posee los adelantos técnicos de última generación en materia de detección y que por supuesto no podíamos extraer ninguna muestra para enviarla a algún laboratorio, pero las pruebas son muy fiables y el margen de error es muy pequeño, y lo han dotado entre unos 8.000 y 10.000 a.c.

Diego había visto infinidad de descubrimientos sorprendentes en su vida, aun que alguno de ellos había resultado ser un engaño, pero lo que se encontraba frente a él, de ser cierto superaba todo lo anterior, debía hacer verdaderos esfuerzos para poder parpadear, sus ojos se le resecaban y tenía que frotárselos para obligarlos a que lagrimearan. ¿Estarían esas personas engañándolo? ¿Y si era así, porque razón?

- ¿Pero cómo puede ser tan antiguo? por los símbolos que aparecen, y partiendo de la base que los símbolos mas antiguos fuesen los de la civilización mas antigua, la sumeria, no debería tener más de 4.000 a.c. ya que acercarse a los 11.000 a.c. nos llevaría a ubicarlo entre la Edad de Piedra Media (el Mesolítico) 11.000 a.c. y la Edad de Piedra Nueva (Neolítico), que tuvo lugar alrededor del 7500 a.c. y fue la edad de la aparición de la cerámica, y ni mucho menos se tenía la capacidad de fabricar nada parecido ya que no conocían el metal, pero eso no es todo lo verdaderamente extraño –Diego estaba asombrado, decenas de datos le venían a la mente contradiciéndolo todo-. Es que este descubrimiento se ha hecho en Europa y el mesolítico llego hasta aquí alrededor del 9.000 a.c. En aquella época todavía no se trabajaba la cerámica y ni decir tiene el metal, apenas empezábamos la domesticación de especies animales. La oveja fue domesticada alrededor del 9000 a.c. Les siguieron las cabras, los cerdos, y el ganado. Pero no se tiene constancia de que tuvieran la capacidad de crear un objeto tan elaborado como este, ya que la primera civilización, la sumeria, empezó alrededor del 3.800 a.c. o lo que es lo mismo unos 6.000 años después de la datación de este ben-ben.
- Estamos de acuerdo, pero como le he dicho se han realizado infinidad de pruebas y todas lo datan en esa época. –Contesto el decano-.
- ¿Y los símbolos? ¿Podrían haber sido grabados con posterioridad? Como tú mismo me dijiste en el coche, fueron realizados después.
- Bueno tercera pregunta, tercera respuesta abrumadora, lo que va a escuchar le va a parecer del todo imposible. –Apuntilló Jesús-.

El decano comenzó a explicar cómo habían aparecido los símbolos.
– Pues si, realmente esta parte es la más extraordinaria de todas, como le dije cuando se encontró el ben-ben este solo tenía los símbolos que aparecen rodeando su parte inferior, - explicaba mientras los señalaba-. Siete días después aparecieron los símbolos de la parte media y el día veintiuno de septiembre o lo que es lo mismo catorce días después de su hallazgo aparecieron los de la parte superior.
- ¿Qué? Exclamó Diego, abalanzandose sobre el ben-ben y comenzó a acariciarlo, a devorarlo con sus ojos, - ¿Cómo aparecieron? ¿Si no estaban cuando se encontró, es que alguien los ha hecho?
- ¡No!
De la Rosa sonrió.
- ¿Y dónde estaba cuando surgieron? ¿Quién lo tenia?
- La primera vez se encontraba cerrado con llave en una vitrina del laboratorio donde se realizó la datación, he de reconocer que no nos hizo gracia ver lo que para nosotros había sido un sabotaje, aun que la persona que había realizado las pruebas nos prometió reiteradamente que él no sabía cómo podía haber sucedido, pero la sorpresa en mayúsculas llegó una semana después cuando salieron los últimos símbolos en su parte superior ya que entonces lo teníamos custodiado nosotros, encerrado en la caja fuerte que vistes en mi despacho y de la que solo yo poseo una llave.
Diego no salía de su asombro. - ¿Entonces podría tener en su interior un mecanismo que hiciese aparecer los símbolos?
- No lo sabemos pues como te he dicho no hemos conseguido averiguar si es macizo o por el contrario tiene un interior hueco en el que hubiese algún mecanismo o conjunto de componentes con alguna finalidad.

En ese momento entró en el cuarto la madre de Jesús con dos platos atiborrados de jamón, queso, morcilla y caña de lomo, todo era casero. – A ver Jesús, quítame ese periódico de encima de la mesa que pueda poner esto, a tu padre le a dado por coleccionar las películas de cine mudo que vienen con el periódico-. Le pidió a su hijo.
Cuando Jesús cogió el periódico se fijó en la portada, era del día anterior y aparecían dos individuos con el titular “Objeto no identificado en Doñana”, al leerlo lo abrió por la pagina donde se explicaba el suceso. –Escuchar esto-. Les alertó.
Los dos guardas declaraban que el día veintiuno de septiembre habían visto en la playa de Doñana un artefacto que describían como: - Jesús comenzó a leer en voz alta “era de un brillante negro azabache, de metal, pero al tocarlo parecía estar vivo, era como si acariciaras a un delfín o una ballena, fue una experiencia única, pero no tuvimos la oportunidad de fotografiarlo ya que se esfumó…”. Jesús siguió leyendo y a medida que lo hacia las caras de complicidad relacionaban ambos sucesos, las descripciones del objeto coincidían en color, material y casi aparecieron en el mismo lugar, apenas unos a pocos kilómetros entre sí.

- ¿Y desapareció sin hacer el mas mínimo ruido? ¿Solo un leve cimbreo que los asustó? –Dijo el decano-.
- Si, pero la coincidencia más asombrosa es el día en que sucede, es precisamente el mismo en el que aparecen los últimos símbolos -dijo Diego aun que ninguno parecía ya sorprenderse por nada-, ¿Podría ser que estuviera relacionada la presencia de ese artefacto con las reacciones del ben-ben?

Permanecieron un momento en silencio, poniendo en orden sus pensamientos, sus cábalas y conclusiones. Por fin Diego sugirió ponerse en contacto con el periódico y con la persona que firma esa noticia, tenían que hablar con esos dos guardas del parque.

- ¡Dejarme a mí! – Exclamó el Decano-. Conozco a Antonio Casado el director del periódico-. Luís cogió su teléfono móvil del bolsillo y empezó a buscar el nombre del director –este es, dijo mientras se retiraba de la mesa para hablar-.
- Huelva Información ¿Dígame?
- Buenas tardes ¿Podría ponerme con el señor Casado? Por favor
dígale que soy el Rector de la universidad de Huelva.
- Enseguida caballero, - tras unos instantes salió la voz de Antonio-.
- ¡Hombre, Luis! cuánto tiempo ¿Qué te cuentas?
- Si, ya hacía días que no hablábamos, pero esta vez no es una llamada de placer, necesito que me hagas un favor.
- No faltaba más, ¡Cuéntame!
- Necesito ponerme en contacto con el periodista que escribió la noticia del objeto visto en Doñana ¿Podrías facilitarme su número?
- No se que tiene ese artículo que hoy no paran de llamar pidiendo información sobre el suceso –comentó Antonio muy extrañado-.
- ¿Cómo, ya se han puesto en contacto con el? ¿Quién?
- Pues mira ahora mismo está en Doñana, la policía quería hablar con ella, le dije que fuera y que de paso cubriera la noticia.
- ¿Y que pasa en Doñana? –Preguntó extrañado-.
- Esta mañana se han encontrado muertos a los dos Vigilantes del artículo, se ve que habían sufrido un accidente con el coche cuando estaban de patrulla por el parque. –Le explicó Antonio-.
- ¿Pues darme su teléfono? Me gustaría hablar con… ¿Qué me has dicho que es una mujer, no?
- Si, se llama Lidia Mulero. –Y le dio su número-.
- Muchas gracias Antonio, ha ver si quedamos un día de estos ¿de acuerdo?
- De acuerdo Luis, un abrazo, adiós. –Se despidió Antonio-.

capitulo 3/1

- Señor lo siento no hemos podido hacernos con el objeto, se lo han llevado a otro lugar. – Dijo una voz penetrante al tiempo que atemorizada, a la persona que escuchaba al otro lado del teléfono-.
- ¿Cómo? ¿Sabes lo que has hecho? ¡Los has puesto en alerta!
Ahora saben que vamos tras el objeto e irán con más cuidado
¿Por lo menos sabrás donde está, donde se lo han llevado, no?
- Contestó, enfurecido un hombre ha miles de quilómetros de distancia-.
- La verdad es que no del todo.
- ¿Qué significa no del todo? Envío a mis mejores hombres, a los que nunca me fallan y precisamente en la operación más importante y sencilla, en la que solo debían arrebatarle a un simple maestro, el objeto más valioso de la historia, ¡Vais y la cagais! ¿Cómo ha sucedido?
- En el momento que estábamos registrando el despacho del rector han aparecido dos individuos, un profesor de la universidad conjuntamente con otra persona que no hemos identificado todavia.
- ¿Os han visto?
- ¡No!
- ¿Y de los demás que se sabe?
- Los dos personajes del periódico ya han pasado a mejor vida y tenemos localizable en todo momento y vigilada a la periodista, en cuanto se den cuenta de que los dos sucesos están relacionados creemos que no tardarán mucho en ponerse en contacto con ella, en cuanto eso ocurra actuaremos.
- Si, pero ahora habéis captado su atención y estarán alerta. ¿Cómo sabéis que no habrán recurrido a protección? Lo que dificultaría vuestra primera premisa ¡Pasar desapercibidos!
¿Y si han alertado a la policía?

- No, no se han puesto en contacto con nadie, simplemente han huido con el objeto. –Dijo George mordiéndose la lengua y pensando en la periodista-. Estamos utilizando lo último en sistemas de seguimiento, sabemos dónde está la periodista ahora, con quien habla, con quien se relaciona, todo…
- Eso no me importa – le cortó tajantemente-. Lo que quiero es que me traigáis el objeto lo antes posible, ¿Entendido?
- Por supuesto – antes de que acabara la frase la comunicación ya había sido cortada-. ¡Señor! – Dijo con desprecio-.


Los tres individuos se encontraban en el interior de una furgoneta Volkswagen blanca, en sus laterales se podía leer,

J.M.Q. Construcciones y reformas,

estaba totalmente insonorizada, llena de detectores por dentro y por fuera muy bien disimulados, dos ordenadores conectados a una centralita que ocupaba una cuarta parte del habitáculo destinado a tal efecto, delante de los cuales estaban sentados dos sujetos , se encontraban estacionados muy cerca de las oficinas del periódico Huelva Información.

- ¡George! Está recibiendo una llamada. – Dijo uno de ellos-.
- Pínchala, ha ver que nos cuenta.

Lidia, conducía pensando en lo que le había dicho el policía y no podía dejar de preguntarse porque tanto empeño en ese descubrimiento cuando de repente el sonido en los altavoces del coche reproducían el de su teléfono móvil, lo que la retorno a la tierra, cogió la llamada con el manos libres, mientras conducía hacia redacción del periódico.

- Si, ¿Dígame? -Preguntó-.
- ¿Señorita Lidia?
- Si soy yo, ¿Quién es?
- Hola buenas tardes soy Diego Silgado el rector de la universidad de Huelva, Y me gustaría hablar con usted, es importante.

Los teclados del interior de la Volkswagen empezaron a echar humo.
– Es el, estar atentos-. Alertó George.

- ¿Quién le ha dado mi número?
- Antonio Casado.
- ¿Y en que puedo ayudarlo?
- Creo que puede estar en peligro. –Soltó bruscamente-.
- ¿Pero que dice?
- Por culpa de su artículo de ayer.
- Es increíble mi primera portada me está dando más disgustos que alegrías. – Se lamentó-.
- No se preocupe creo que podremos ayudarnos mutuamente.
- ¿Y de que se trata? ¿Usted también lo ha visto?
- No exactamente, pero poseo un objeto que podría estar relacionado con ese artefacto.
- Preparaos, esos imbéciles nos van a facilitar el trabajo, ¡Señores se nos van a poner dos pájaros a tiro! –Dijo George dentro de la camioneta-.
- Señorita deberíamos vernos. –Dijo el decano-.
- ¿Y cómo se que con usted no corro peligro?
- Quedemos en un lugar público, ¿Le parece bien en la plaza del ayuntamiento de Huelva, en una hora? Céntrico y vigilado, -apuntilló Luís- ¿No cree?
- De acuerdo dentro de una hora.

La reportera se preguntaba que historia se encontraba detrás de todo esto, (han muerto dos personas, mí teléfono no para de sonar, he sido interrogada por la policía y el rector de la universidad de Huelva quiere verme, lidia ésta es tu oportunidad –se dijo-) Lidia no estaba falta de ánimos, había esperado esta oportunidad toda su vida, rebuscó dentro de su mochila, sacó la grabadora y comenzó a relatar todo lo que hasta ese momento había sucedido.

- Señores he de ir al encuentro de la periodista, ha de encontrarse con migo dentro de una hora en la plaza del ayuntamiento de Huelva. -Sugirió el decano-.
- No, yo iré, creo que soy el más indicado, -le rectificó De la Rosa- tú Luis tienes un tremendo golpe en la cabeza de alguien que puede estar buscándote y que a lo mejor si te encuentra querrá acabar lo que empezó y Diego no se conoce ni la carretera ni la ciudad, además el coche no se presta. –Dijo con sorna-.
- Bien, consigue que te diga todo lo que sabe del artefacto y de las personas que lo vieron, cualquier detalle puede ser de gran utilidad, y ten –Luis le dio su teléfono móvil a Jesús-. Ponte en contacto con ella cuando estés allí con mi móvil.
- De acuerdo, hasta luego ¡Pero dejarme algo! –Les pidió a los dos mientras miraba los platos que tenía sobre la mesa-.
- No te preocupes, ya te dejaremos los platos, para que los limpies. –Se mofó un amenizado Diego-.
- ¡Ja! Estoy contigo Diego, este tiene que estar más que arto de atiborrarse de estas delicias. –Agregó entre risas el decano-.
- ¡Pobre de vosotros! –Les advirtió Jesús de un grito mientras se marchaba cruzando el patio-. ¡Y no me cojáis ninguna botella de vino, las tengo contadas! –Dijo esperando que le contradijeran-.
- Oído cocina. –Contestó el decano-.

Diego y Luís se quedaron contemplando los platos de chacina con la misma admiración que al ben-ben, pero esta vez no tuvieron tantos miramientos y se liaron a engullir como si no hubiesen comido en dos semanas.
- ¿A qué esperas Diego? Escoge una botellita, y ábrela, comerse este embutido sin un buen vino es un sacrilegio.



- Luis espero que Jesús, - dijo Diego, tras un sorbo de vino- averigüe algo sobre esos dos vigilantes, puede que hubiesen visto algún símbolo o dato con el que empezar a trabajar.
- Eso será difícil Antonio el director del periódico me acaba de comentar que se los han encontrado muertos esta mañana.
- ¿Qué? ¿Y cómo?
- No me ha dado detalles, pero no me huele bien
- Ni a mí, posiblemente sean los mismos que te han atacado esta mañana. –Diego se quedó un momento dubitativo y exclamó-. Deberíamos alertar a Jesús para que extreme las precauciones.
- Tienes razón parece que están al corriente de todo, ¿Me puedes prestar tu móvil? Le llamaré.

El decano llamó a Jesús y le comentó que tuviese mucho cuidado.

- No te preocupes Luis, está bien que el lugar de encuentro sea el ayuntamiento, te recuerdo que soy concejal y por lo tanto puedo entrar directamente por el parking y su entrada está por la parte de atrás del edificio, si la vigilan no me verán llegar.
- Si pero ¿Y si ella es uno de ellos?
- No te preocupes para que entre en el ayuntamiento tendrá que pasar por el detector, si tiene algún arma no podrá pasarla y será arrestada de inmediato.
- Muy bien veo que lo tienes todo pensado.
- Por supuesto, hay mucho en juego, bueno cuando sepa algo te llamo.
- Muy bien, hasta luego Jesús.

El decano levantó la vista y miró a Diego a los ojos para dirigirse a él.

- Este Jesús no deja de sorprender.
- ¿Qué?
- Lo tiene todo pensado, no nos preocupemos por él, estará bien.


En seguida los dos volvieron a clavar su mirada en el objeto intentando comprender algo, Luis abrió los ojos desmesuradamente y se dirigió a Diego.

- Por los indicios que tenemos la aparición del artefacto de la playa genera una reacción en nuestro objeto, - dijo el decano, a lo que propuso-. Veamos, expongamos los hechos:

El Decano cogió una hoja de periódico y uno de los bolígrafos que llevaba en el bolsillo de su camisa y sobre los bordes sin impresión empezó a escribir la cadena de sucesos desde el descubrimiento del ben-ben.

07/09/2012
Se encontró el ben-ben,
14/09/2012
Surgen en el, los símbolos de la zona media,
21/09/20012
Ven el artefacto y surgen los símbolos de la zona alta del ben-ben,

- La cronología de estos acontecimientos -continuó- nos indica que cada siete días el objeto experimenta una reacción y a excepción del día catorce del que no tenemos constancia de si el artefacto de la playa apareciese o no, el resto coincide cronológicamente cada siete días con la aparición de símbolos, siempre ocurre en las madrugadas de un viernes.
- ¡Y mañana es viernes! –Señaló Diego- ¿Posiblemente esta madrugada el ben-ben nos revele algo nuevo?
- Es posible, por eso digo que esperemos a Jesús a ver si nos cuenta algo nuevo después de hablar con la reportera.

capìtulo 3/2

“¿A quién pertenecerá ese artefacto? ¿A un gobierno?” – Lidia no paraba de repetirse lo mismo-. “Aun que lo importante no es a quién pertenece sino para que a sido creado” –se decía-.
Sentada en la terraza de una heladería frente al ayuntamiento, esperaba al rector “¿Tendrá el la respuesta, seria algún proyecto ideado por su universidad?” No sabía que por la otra parte la incertidumbre era igual y que ella era una fuente de información muy esperada.
Junto a ella dos mesas a su derecha un individuo alto y corpulento se acomodaba en una silla mientras pedía en un acento extranjero un café y un donut, calle arriba unos metros alejada se encontraba la furgoneta, en su interior un joven estaba sentado frente a los monitores, mientras otro prestaba atención a todo lo que se hablaba cerca de la periodista.
- Señores ¿Me tienen localizado? –Preguntó George.
- Si señor, Bill los tiene localizados a los dos por satélite, en este momento usted está sentado a dos mesas de la periodista –Dijo dándole la información que aparecía en uno de los monitores-. La imagen recoge la heladería y la plaza del ayuntamiento.
- Perfecto, no nos pierdan de vista.
- ¿Señor en este momento le está entrando una llamada?
- ¿Es él?
- Un momento señor estamos localizando la llamada, ¡Sí! Y además ya está en la plaza.
- Bien están atentos.
- Señorita Lidia estoy en la puerta del ayuntamiento, -Dijo Jesús-.
- Bien enseguida estoy con usted.

Lidia cruzó la calle, la plaza y entró en el ayuntamiento, frente a ella habían dos policías junto un paso de detección de seguridad para todas las personas que entrasen en el ayuntamiento.
- ¿Señorita lidia? –Preguntó Jesús desde el otro lado de la zona de seguridad.
- Sí, ¿Y usted es el rector?
- Sí
- Por favor señorita ponga el bolso en la maquina y pase por aquí.
- Le pidió uno de los policías-.

Cuando la mochila de Lidia pasó por el detector los guardias descubrieron algo extraño en un bolígrafo, tenía un circuito interno que no coincidía con un circuito normal como podría ser por ejemplo el de un bolígrafo con mp3, lo que hizo que el policía le preguntase a lidia por la estilográfica.

- Señorita ¿podría decirnos que es esto? –El policía le enseño el bolígrafo a Lidia-.
- Ese bolígrafo no es mío.
- ¡Señor han descubierto el bolígrafo! –Dijo uno de los individuos de la furgoneta blanca-.
- ¡Interrumpir la señal rápido!
- Ya está señor.
- Bien ahora no los podemos oír, pero si sabemos donde están y si se mueven, así que estar atentos a todo el movimiento de la zona, y mantenerme informado.
- De acuerdo señor.
- Por favor –intervino De la Rosa- ¿podrían averiguar si se trata de un dispositivo de rastreo o de escucha?
- Si señor De la Rosa. –El guardia desmontó con sumo cuidado el bolígrafo dejando al descubierto el dispositivo interno de escucha-. Por lo que se deduce de este mecanismo es que es un dispositivo de escucha, que por cierto ya ha sido desconectado lo que indica que quien quiera que sea el responsable está al corriente de todo y sabe que su truco a sido desenmascarado.
- ¿Entonces me estaban espiando? ¿Quién? –Se sobresaltó Lidia-.
- ¿Por favor señorita, sería tan amable de levantar los brazos y separar un poco las piernas? –Dijo el segundo policía mientras rastreaba el cuerpo de lidia con un detector-. Debemos asegurarnos de que no trae ninguna sorpresa más.

La mochila de lida había sido vaciada sobre una mesa y el agente revisaba una por una todas las sus pertenencias.
- ¿Es usted periodista?
- ¡Sí!
- ¿Y a que viene al ayuntamiento?
- ¡La he llamado yo! –Volvió a intervenir Jesús-.
- ¡Lo siento señor De la Rosa! Pero es necesario que le haga estas preguntas.
- Lo entiendo ¿Podrían quedarse ustedes con el bolígrafo y averiguar quién es el responsable?
- Podemos intentarlo, pero no les garantizo nada, aun que no parece ser de algún simple detective, a juzgar por la tecnología es más profesionalizado, -La cara de Lidia era un poema, lo que le estaba ocurriendo hoy le desbordaba- ¡Yo de ustedes tendría cuidado! Y para su seguridad desconecte el móvil, podrían rastrearlo. –Dijo el agente dirigiéndose a Lidia-.

De la Rosa cogió a Lidia por el brazo y le pidió que le acompañara a su despacho

Con la mente a sotavento

En este blog encontrarás una novela Que mezcla Historia antigua con ficción, intentando descubrir cuando y como se iniciaron las primeras religiones, las primeras leyendas, las primeras culturas y todo con un estricto estudio de investigación.