viernes, 2 de enero de 2009

capitulo 3/1

- Señor lo siento no hemos podido hacernos con el objeto, se lo han llevado a otro lugar. – Dijo una voz penetrante al tiempo que atemorizada, a la persona que escuchaba al otro lado del teléfono-.
- ¿Cómo? ¿Sabes lo que has hecho? ¡Los has puesto en alerta!
Ahora saben que vamos tras el objeto e irán con más cuidado
¿Por lo menos sabrás donde está, donde se lo han llevado, no?
- Contestó, enfurecido un hombre ha miles de quilómetros de distancia-.
- La verdad es que no del todo.
- ¿Qué significa no del todo? Envío a mis mejores hombres, a los que nunca me fallan y precisamente en la operación más importante y sencilla, en la que solo debían arrebatarle a un simple maestro, el objeto más valioso de la historia, ¡Vais y la cagais! ¿Cómo ha sucedido?
- En el momento que estábamos registrando el despacho del rector han aparecido dos individuos, un profesor de la universidad conjuntamente con otra persona que no hemos identificado todavia.
- ¿Os han visto?
- ¡No!
- ¿Y de los demás que se sabe?
- Los dos personajes del periódico ya han pasado a mejor vida y tenemos localizable en todo momento y vigilada a la periodista, en cuanto se den cuenta de que los dos sucesos están relacionados creemos que no tardarán mucho en ponerse en contacto con ella, en cuanto eso ocurra actuaremos.
- Si, pero ahora habéis captado su atención y estarán alerta. ¿Cómo sabéis que no habrán recurrido a protección? Lo que dificultaría vuestra primera premisa ¡Pasar desapercibidos!
¿Y si han alertado a la policía?

- No, no se han puesto en contacto con nadie, simplemente han huido con el objeto. –Dijo George mordiéndose la lengua y pensando en la periodista-. Estamos utilizando lo último en sistemas de seguimiento, sabemos dónde está la periodista ahora, con quien habla, con quien se relaciona, todo…
- Eso no me importa – le cortó tajantemente-. Lo que quiero es que me traigáis el objeto lo antes posible, ¿Entendido?
- Por supuesto – antes de que acabara la frase la comunicación ya había sido cortada-. ¡Señor! – Dijo con desprecio-.


Los tres individuos se encontraban en el interior de una furgoneta Volkswagen blanca, en sus laterales se podía leer,

J.M.Q. Construcciones y reformas,

estaba totalmente insonorizada, llena de detectores por dentro y por fuera muy bien disimulados, dos ordenadores conectados a una centralita que ocupaba una cuarta parte del habitáculo destinado a tal efecto, delante de los cuales estaban sentados dos sujetos , se encontraban estacionados muy cerca de las oficinas del periódico Huelva Información.

- ¡George! Está recibiendo una llamada. – Dijo uno de ellos-.
- Pínchala, ha ver que nos cuenta.

Lidia, conducía pensando en lo que le había dicho el policía y no podía dejar de preguntarse porque tanto empeño en ese descubrimiento cuando de repente el sonido en los altavoces del coche reproducían el de su teléfono móvil, lo que la retorno a la tierra, cogió la llamada con el manos libres, mientras conducía hacia redacción del periódico.

- Si, ¿Dígame? -Preguntó-.
- ¿Señorita Lidia?
- Si soy yo, ¿Quién es?
- Hola buenas tardes soy Diego Silgado el rector de la universidad de Huelva, Y me gustaría hablar con usted, es importante.

Los teclados del interior de la Volkswagen empezaron a echar humo.
– Es el, estar atentos-. Alertó George.

- ¿Quién le ha dado mi número?
- Antonio Casado.
- ¿Y en que puedo ayudarlo?
- Creo que puede estar en peligro. –Soltó bruscamente-.
- ¿Pero que dice?
- Por culpa de su artículo de ayer.
- Es increíble mi primera portada me está dando más disgustos que alegrías. – Se lamentó-.
- No se preocupe creo que podremos ayudarnos mutuamente.
- ¿Y de que se trata? ¿Usted también lo ha visto?
- No exactamente, pero poseo un objeto que podría estar relacionado con ese artefacto.
- Preparaos, esos imbéciles nos van a facilitar el trabajo, ¡Señores se nos van a poner dos pájaros a tiro! –Dijo George dentro de la camioneta-.
- Señorita deberíamos vernos. –Dijo el decano-.
- ¿Y cómo se que con usted no corro peligro?
- Quedemos en un lugar público, ¿Le parece bien en la plaza del ayuntamiento de Huelva, en una hora? Céntrico y vigilado, -apuntilló Luís- ¿No cree?
- De acuerdo dentro de una hora.

La reportera se preguntaba que historia se encontraba detrás de todo esto, (han muerto dos personas, mí teléfono no para de sonar, he sido interrogada por la policía y el rector de la universidad de Huelva quiere verme, lidia ésta es tu oportunidad –se dijo-) Lidia no estaba falta de ánimos, había esperado esta oportunidad toda su vida, rebuscó dentro de su mochila, sacó la grabadora y comenzó a relatar todo lo que hasta ese momento había sucedido.

- Señores he de ir al encuentro de la periodista, ha de encontrarse con migo dentro de una hora en la plaza del ayuntamiento de Huelva. -Sugirió el decano-.
- No, yo iré, creo que soy el más indicado, -le rectificó De la Rosa- tú Luis tienes un tremendo golpe en la cabeza de alguien que puede estar buscándote y que a lo mejor si te encuentra querrá acabar lo que empezó y Diego no se conoce ni la carretera ni la ciudad, además el coche no se presta. –Dijo con sorna-.
- Bien, consigue que te diga todo lo que sabe del artefacto y de las personas que lo vieron, cualquier detalle puede ser de gran utilidad, y ten –Luis le dio su teléfono móvil a Jesús-. Ponte en contacto con ella cuando estés allí con mi móvil.
- De acuerdo, hasta luego ¡Pero dejarme algo! –Les pidió a los dos mientras miraba los platos que tenía sobre la mesa-.
- No te preocupes, ya te dejaremos los platos, para que los limpies. –Se mofó un amenizado Diego-.
- ¡Ja! Estoy contigo Diego, este tiene que estar más que arto de atiborrarse de estas delicias. –Agregó entre risas el decano-.
- ¡Pobre de vosotros! –Les advirtió Jesús de un grito mientras se marchaba cruzando el patio-. ¡Y no me cojáis ninguna botella de vino, las tengo contadas! –Dijo esperando que le contradijeran-.
- Oído cocina. –Contestó el decano-.

Diego y Luís se quedaron contemplando los platos de chacina con la misma admiración que al ben-ben, pero esta vez no tuvieron tantos miramientos y se liaron a engullir como si no hubiesen comido en dos semanas.
- ¿A qué esperas Diego? Escoge una botellita, y ábrela, comerse este embutido sin un buen vino es un sacrilegio.



- Luis espero que Jesús, - dijo Diego, tras un sorbo de vino- averigüe algo sobre esos dos vigilantes, puede que hubiesen visto algún símbolo o dato con el que empezar a trabajar.
- Eso será difícil Antonio el director del periódico me acaba de comentar que se los han encontrado muertos esta mañana.
- ¿Qué? ¿Y cómo?
- No me ha dado detalles, pero no me huele bien
- Ni a mí, posiblemente sean los mismos que te han atacado esta mañana. –Diego se quedó un momento dubitativo y exclamó-. Deberíamos alertar a Jesús para que extreme las precauciones.
- Tienes razón parece que están al corriente de todo, ¿Me puedes prestar tu móvil? Le llamaré.

El decano llamó a Jesús y le comentó que tuviese mucho cuidado.

- No te preocupes Luis, está bien que el lugar de encuentro sea el ayuntamiento, te recuerdo que soy concejal y por lo tanto puedo entrar directamente por el parking y su entrada está por la parte de atrás del edificio, si la vigilan no me verán llegar.
- Si pero ¿Y si ella es uno de ellos?
- No te preocupes para que entre en el ayuntamiento tendrá que pasar por el detector, si tiene algún arma no podrá pasarla y será arrestada de inmediato.
- Muy bien veo que lo tienes todo pensado.
- Por supuesto, hay mucho en juego, bueno cuando sepa algo te llamo.
- Muy bien, hasta luego Jesús.

El decano levantó la vista y miró a Diego a los ojos para dirigirse a él.

- Este Jesús no deja de sorprender.
- ¿Qué?
- Lo tiene todo pensado, no nos preocupemos por él, estará bien.


En seguida los dos volvieron a clavar su mirada en el objeto intentando comprender algo, Luis abrió los ojos desmesuradamente y se dirigió a Diego.

- Por los indicios que tenemos la aparición del artefacto de la playa genera una reacción en nuestro objeto, - dijo el decano, a lo que propuso-. Veamos, expongamos los hechos:

El Decano cogió una hoja de periódico y uno de los bolígrafos que llevaba en el bolsillo de su camisa y sobre los bordes sin impresión empezó a escribir la cadena de sucesos desde el descubrimiento del ben-ben.

07/09/2012
Se encontró el ben-ben,
14/09/2012
Surgen en el, los símbolos de la zona media,
21/09/20012
Ven el artefacto y surgen los símbolos de la zona alta del ben-ben,

- La cronología de estos acontecimientos -continuó- nos indica que cada siete días el objeto experimenta una reacción y a excepción del día catorce del que no tenemos constancia de si el artefacto de la playa apareciese o no, el resto coincide cronológicamente cada siete días con la aparición de símbolos, siempre ocurre en las madrugadas de un viernes.
- ¡Y mañana es viernes! –Señaló Diego- ¿Posiblemente esta madrugada el ben-ben nos revele algo nuevo?
- Es posible, por eso digo que esperemos a Jesús a ver si nos cuenta algo nuevo después de hablar con la reportera.

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