21 de septiembre de 2012
05.00 horas, Parque nacional de Doñana, Huelva
Todavía no habían aparecido sobre el océano atlántico las primeras luces del alba, casi finiquitado el mes de septiembre la temperatura era agradable, las olas, rompían con tranquilidad acariciando la fina arena de las playas de Doñana, no era una noche demasiado iluminada ya que la luna estaba en cuarto menguante, solo alguna planta autóctona manchaba la arenisca de las dunas, llenando de sombras el manto blanquecino que dibujaba la costa, la brisa del mar obligaba a Fernando a utilizar con frecuencia el limpiaparabrisas del todoterreno, la marea se encontraba en bajamar lo que hacía más entretenido el camino, por que podía meterse de vez en cuando entre las olas y al hundirse las ruedas más de la cuenta desplazaban al coche de un lado a otro, aun que sin demasiada brusquedad, debía tener cuidado con los restos de troncos, arbustos y demás porquería que traían las olas y dejaban con disimulo que se amontonasen en la arena, al mismo tiempo que Fernando se divertía conduciendo, José, observaba las dunas mientras escuchaba la radio, emisora que se dedicaba única y exclusivamente a radiar música española con lo que de vez en cuando se ponían a bocear algún estribillo.
Llevaban unos pocos kilómetros cuando al llegar a la torre del carbonero,-torre de vigilancia del siglo XVI que aun que muy bien conservada, hoy sirve las veces de atalaya y de anidadera de aves- la patrulla se encontró con un grupo de mariscadores que les instó a que se detuvieran.
Al detenerse, los mariscadores se dirigieron hacia ellos señalando un punto de la playa a lo lejos en el que se divisaba la sombra de un objeto.
- Buenos días señores ¿les ha ocurrido algo? -Preguntó Fernando al notar el nerviosismo que reinaba entre los mariscadores que se amontonaban junto a su ventanilla.
- Buenos días ¡no, gracias al señor! Pero deberían ver lo que hay casi un kilometro más adelante, hemos encontrado varada en la arena una embarcación, algo extraña todo hay que decirlo ya que no hemos conseguido averiguar cómo meternos en su interior para saber si había alguien dentro. Es muy extraña es totalmente impenetrable y sin fisuras, como un enorme guijarro negro. Pero vallan, vallan y mírenlo ustedes.
- ¿y donde dice que se encuentra? Preguntó Fernando.
El individuo señalo con el dedo hacia donde se distinguía una forma oscura en medio de la playa.
- ¡allí!
- Muchas gracias señores que tengan una buena pesca, buenos días.
- Gracias, Buenos días.
Y después de despedirse se dirigieron hacia el objeto. A medida se acercaban y se distinguía mejor, se acentuaba la sorpresa ya que era en efecto muy extraño, no se parecía a ninguna embarcación que hubiesen visto antes, no era de pesca, ni una de esas lanchas que usan los narcotraficantes para llegar a las costas españolas, tampoco un bote de algún desembarco ilegal, repleto de sueños escritos sobre papel mojado, ni un yate de lujo de algún jeque adinerado al que se le ha acabado la fortuna naufragando en la costa.
Al acercarse dirigieron los faros del todoterreno hacia el objeto y con la ayuda de un foco iluminaron a su alrededor mientras se acercaban. Cuando llegaron frente él, detuvieron el coche y enfocaron el artefacto, que era negro como el azabache.
Se bajaron del vehículo y anduvieron unos metros hasta llegar junto a él. Donde estaba situado ya no llegaban las olas, estas rompían unos cinco metros más hacia el mar. Fernando se dio cuenta de que el objeto no llevaba mucho tiempo allí ya que no estaba demasiado enterrado en la arena lo que le hacía pensar que avía llegado con la ultima marea esa misma noche.
- ¿Te has fijado José que no hay señales de que alguien haya intentado moverlo?, solo están las huellas de los mariscadores, lo que me hace pensar que ya llego aquí sin que hubiese nadie dentro o que por lo menos no estuviese vivo.
- Tienes razón si alguien hubiese embarrancado hubiera intentado volver a ponerlo en aguas más profundas ya que la marea no es tan rápida como para varar una embarcación de este tamaño. Pero es extraño, no se parece a nada que hubiese visto antes, me recuerda a uno de esos submarinos que utilizan los científicos para estudiar el fondo marino, es como si lo hubiesen perdido y no supieran que está aquí. –dijo José.
- Podría ser eso, algún invento para estudiar el fondo marino. -Dijo Fernando mientras acariciaba la superficie del objeto.- ¿Has notado el tacto del material con el que está hecho? Es como metálico, y aun que no haga demasiado frio en la época que estamos debería tener una temperatura más baja que la de nuestras manos, y sin embargo está cálido como un cuerpo vivo y su tacto es agradable, no sé, es como si cerrando los ojos estuviera tocando un ser vivo, una ballena o un delfín o algún animal de gran tamaño y sin embargo cuando abro los ojos estos me dicen que es artificial, pero debe de ser lo que tú has dicho alguna clase de artefacto que usan los científicos para estudiar las profundidades.
- Parece un ataúd enorme, tiene el tamaño de un cuatro por cuatro de esos americanos como el hummer pero de formas redondeadas como piedras de rio.
- ¡ja, ja, ja que rebuscado! Pero es cierto, -Fernando intentaba describir sus medidas mientras lo rodeaba. Tendrá unos cinco metros de largo. –dijo Contándolo con pasos. Dos y medio de alto y tres de ancho más o menos.
- O a lo mejor es algún aparato del centro de experimentación de El Arenosillo (CEDEA), en el que suelen hacer pruebas con aeronaves no tripuladas, ¿Quién sabe?
Fernando se encogió de hombros y sonrió, el tampoco conseguía encontrar una explicación para definir lo que tenían delante.
Los dos se quedaron un buen rato en silencio acariciando y observando el objeto intentando averiguar por donde se accedía a su interior, pero no encontraron nada, no tenía puerta o escotilla ni nada que sirviese para entrar dentro, ni una simple ranura, era totalmente liso, sin fisuras ni soldaduras, como si fuese hermético.
En ese mismo instante notaron una vibración que venía del interior del objeto lo que asusto a los dos guardias que retrocedieron unos pasos hacia atrás, incluso Fernando acabó sentado en la arena.
- ¿joder, has notado lo mismo que yo? –preguntó José mirando a su compañero con cara de asombro.
- Si, es como si se hubiese puesto en marcha algún mecanismo en su interior.
- ¡mierda! ¿no será una bomba de esas tan sofisticadas? La madre que me… esto no me gusta nada, voy a llamar a la central que avisen a la patrulla de guardacostas.
José salió corriendo hacia el todoterreno y se introdujo dentro, por la puerta del copiloto y cogió el micrófono de la emisora.
- ¡eco 1, eco 1, aquí Charlie 3 ¿me reciben?
De repente todo quedó en silencio y a oscuras, el vehículo se quedó sin electricidad, totalmente inutilizado.
- ¿Qué pasa José? -exclamó Fernando desde donde se encontraba.
- ¡no sé! De repente ha dejado de funcionar todo. –protestó José mirando y toqueteándolo todo.
Fernando caminó hacia el coche, se sentó frente al volante y giró la llave de contacto, pero no se noto ni el más mínimo intento de que el motor quisiera ponerse en marcha.
Mientras Fernando accionaba la llave y miraba el salpicadero en busca de alguna información, José le agarró el brazo y exclamó.
- ¡YA NO ESTA! Se… se ha ido, -a José apenas le salían las palabras y se le había puesto la piel de gallina.
- ¿Qué? ¿el que no está?
Fernando miró a José y percibió su cara de asombro, entonces dirigió de inmediato su mirada hacia el objeto, pero este ya no estaba frente a ellos. Había desaparecido.
Domingo, 23 de septiembre
19.30 horas, hotel wasserturm, Colonia, Alemania.
En la sala de convenciones estaba todo preparado, las cortinas de los alargados ventanales estaban totalmente corridas y a las que habían sobrepuesto otras para hacer mas opaca la vista hacia su interior una vez estuvieran encendidas las luces, y no pudiera apreciarse nada de lo que allí estaba a punto de acontecer, los cristales también habían sido reforzados para que no pudiese ser extraído ningún sonido de su interior.
El atril de madera de ébano como los pilares que separaban los estirados ventanales, tenia dos butacones a cada lado, el conjunto miraba hacia las hileras de bufetes como no de ébano, sus sillas eran de roble y sobre las mesas se habían dispuesto delante de cada asiento: un baso, un receptor con auriculares para la traducción simultanea a varios idiomas, un micrófono y una carpeta que incluía un dossier con las siglas O.A.
Cuando todos los invitados estaban sentados una persona se dirigió al atril y tras abrir una carpeta empezó a hablar dirigiéndose a los individuos que tenía delante.
-Buenas noches, -dijo acaparando la atención de los allí presentes. Les hemos citado aquí hoy para darles a conocer un asunto delicado del cual seguro ustedes ya habrán oído hablar, pero si no es así les hemos hecho entrega de un dossier en el cual explicamos con todo aquel conocimiento del que poseemos en estos momentos, lo que sabemos sobre el tema que nos ha traído aquí y que nos ha hecho pedir la colaboración conjunta de todos nosotros para hacer frente al grave problema que se nos avecina.
-Pero para explicarles mejor de que se trata les presento ha Robert Grandam, Robert por favor. –dijo dirigiéndose a la butaca que tenia a su izquierda.
En ese momento se levantó un tipo alto y corpulento que tras saludar y dar las gracias a la persona que le había hecho la presentación se instaló detrás del atril y tras poner los micrófonos en la posición más cómoda para el, abrió su dossier y comenzó a hablar.
-Buenas noches señoras y señores, ¿supongo que ya tendrán ustedes noticias y conocimiento del objeto que ha sido encontrado en Huelva, España?- El resto de los presentes en la habitación afirmaron entre susurros y gestos saber del descubrimiento de tal objeto.
-También sabrán que es de vital importancia que ese objeto esté bajo nuestra custodia. No podemos permitir que el poder que creemos que posee esté en manos de cualquiera. Eso señores, podría significar el fin del mundo tal y como lo conocemos, y arrebatarnos todo aquello que poseemos, nuestro legado y nuestro futuro. Entiendo que cualquiera de las entidades que aquí son representadas hoy, podría hacerse por si sola con dicho hallazgo sin levantar la más mínima sospecha y que el mero hecho de que estemos todos nosotros aquí ya compromete por si solo nuestro futuro, por que si esta reunión saliese a la luz publica nos seria sumamente difícil encubrir el anonimato de muchos de nosotros así como de las entidades a las que representan y el objetivo de tal reunión.
De lo que se trata pues, es de cómo vamos ha salvaguardar el poder que oculta, ya que es tal que no puede ser custodiado por un país, gobierno o entidad gubernamental, ni por ninguna de las entidades religiosas, porque esto conllevaría a la destrucción de los demás.
Como se habrán dado cuenta. -prosiguió Grandam-
Sobre su mesa tienen un dossier en los que se les explica cuales podrían ser las consecuencias si el poder que atesora, saliese a la luz. No sabemos como actúa ni realmente que puede hacer o como, pero podría tratarse del descubrimiento mas determinante sobre el futuro de la humanidad de toda su historia, así que como podrán deducir de mi intervención es sumamente importante que seamos nosotros quienes descubramos su verdadero poder y que consecuencias conllevaría su utilización, pero para agilizar todo el proceso de lectura y entendimiento de los dossier vamos ha representarlos en imágenes a través de un reportaje, y después de verlo procederemos a la votación y adhesión de todos aquellos que quieran pertenecer a este proyecto, seguidamente para todos los que hayan aceptado el “reto” -Grandam acompañó la ultima frase haciendo con las manos el gesto de las comillas- no habrá acabado la noche, porque empezará entonces la creación de la organización encargada de gestionar el futuro de nuestro planeta, entiendo que parezca todo muy precipitado y apocalíptico pero la situación lo requiere y es totalmente necesario que cuando salgamos de esta sala dicha organización esté totalmente operativa y empiece a funcionar esta noche mismo.
Así que señores, señoras,…
Las luces se apagaron progresivamente hasta dejar la sala completamente a oscuras, en ese momento empezó la filmación.
Cuando acabó el macabro documental, y tras un fúnebre silencio se encendieron las luces y empezaron a oírse los primeros comentarios de asombro, antes de que el murmullo de tantas voces hiciese aumentar el tono de estas, Grandam ocupó de nuevo el atril.
Cuando Grandam pidió a los allí presentes que el prestaran atención, la sala quedó casi de inmediato en completo silencio.
- De acuerdo, ya pueden ustedes decidir si se marchan o prosiguen con nosotros esta gesta, ¡el destino del mundo está en juego!
La sala empezó a llenarse de comentarios susurrados y miradas entre desconfiadas y de complicidad, entre tantas palabras la frase más abundante fue ¿Anti materia controlada?-. Pero nadie, absolutamente nadie se movió de su asiento. Todo el mundo allí presente pensaba que era la gran oportunidad de tener el poder sobre la tierra en sus manos y aun que sentían un sudor frio que les recorría el cuerpo y el sentimiento de pánico se podía palpar en la sala, se quedaron anclados a sus butacones.
La O.A. (Organización de la Alianza) acababa de ser creada
viernes, 2 de enero de 2009
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